Los criticones son un clásico en cualquier tipo de empresa. No importa la cuestión sobre la que se debata ni los argumentos empleados, ellos siempre estarán ahí para criticar y exagerar la parte negativa de todo, creyéndose además que son dueños de la verdad absoluta. Se destacan por ser unos eternos insatisfechos, nada les vale ni les hace felices, por lo que suelen rebajar el optimismo y el positivismo de quienes los rodean.
Una de sus máximas es sacar a relucir los defectos de los demás, aunque generalmente cuando no están presentes, según recoge ElConfidencial. Una estrategia de desprestigio de los compañeros que, según los psicólogos, utilizan en realidad para camuflar su falta de seguridad en sí mismos y en la tarea que desempeñan.
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