A sólo 750 años luz de la Tierra, una jovencísima protoestrella está causando sensación entre los astrónomos. La razón es que este sol recién nacido y aún envuelto en la nube de gas y polvo en la que se formó está, literalmente, regando el espacio a su alrededor con ingentes cantidades de agua.
Como explica José Manuel Nieves en ABC, a través de dos gigantescos chorros, uno en cada polo, la nueva estrella se está desprendiendo, a cada segundo, del equivalente a cien millones de veces el caudal del Amazonas.
La estrella, que no tiene más de cien mil años (muy poco tiempo en una vida que puede durar miles de millones de años), se encuentra en la constelación de Perseo, es de la misma clase que nuestro Sol y es ‘vigilada‘ con instrumentos de infrarrojos a bordo del Observatorio Espacial Herschel.
La investigación aparece en la revista Astronomy & Astrophysics.
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