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El pulso cultural en torno al feminismo se tambalea dentro de la Generación Z, ese grupo nacido entre finales de los 90 y principios de los 2000 que, hasta hace poco, parecía abanderar causas igualitarias con energía renovada. Sin embargo, los últimos datos revelan una tendencia inesperada: en solo cuatro años, el porcentaje de jóvenes españoles que se identifican como feministas ha descendido diez puntos, situándose en torno al 54%. Este dato ha encendido las alarmas entre analistas y activistas, que ven cómo el discurso feminista pierde tracción precisamente entre quienes deberían tomar su relevo.
El panorama no es uniforme. Si bien un 66% de las chicas Z se declara feminista, solo el 35% de los chicos comparte esa etiqueta. La brecha es cada vez más visible y se traduce no solo en encuestas, sino también en posturas cotidianas: mientras ellas se muestran empoderadas y reivindicativas, muchos de ellos perciben el movimiento como una amenaza por discursos que los señalan o incluso llegan a considerarlo exagerado.
Este distanciamiento masculino tiene su reflejo en actitudes concretas. Según varios estudios recientes:
- Solo el 35% de los hombres Z cree que hay demasiado machismo en la sociedad actual.
- Un 20% llega a negar la existencia misma de la violencia de género, considerándola un “invento ideológico”.
- El 62% de los hombres reconoce que alcanzar la igualdad es importante, pero más de la mitad opina que el feminismo “ha ido demasiado lejos”.
Redes sociales: altavoz y campo de batalla
Uno de los factores clave en este giro generacional es el papel ambiguo de las redes sociales. Plataformas como TikTok, Instagram o X (antes Twitter) funcionan a la vez como altavoces del activismo y caldo de cultivo para mensajes radicalizados. Los algoritmos potencian discursos extremos —tanto feministas como antifeministas— generando burbujas que polarizan aún más las posturas.
No es casualidad que términos como manosfera o “guerra de sexos” hayan ganado tracción online. La viralización de contenidos que presentan a los hombres jóvenes como víctimas o al feminismo como un movimiento excluyente alimenta la sensación de agravio y refuerza tendencias conservadoras. De hecho:
- Un 52% de la población española piensa que la lucha por la igualdad ha llegado demasiado lejos y ahora discrimina a los hombres.
- Entre los votantes jóvenes del PP y Vox, esta percepción supera ampliamente el 60%.
La brecha ideológica: derechización masculina vs. empoderamiento femenino
La llamada “brecha rosa” nunca fue tan visible. Mientras las chicas Z se inclinan hacia partidos progresistas y movimientos igualitarios, los chicos optan cada vez más por posiciones conservadoras o incluso ultraderechistas. En países como Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, la diferencia ideológica entre géneros jóvenes puede alcanzar hasta 30 puntos porcentuales.
En España, este fenómeno se agudiza desde 2018 —año clave para el auge del feminismo— y no parece tener vuelta atrás a corto plazo. Los expertos apuntan a varios motivos:
- Reacción ante la pérdida (real o percibida) de privilegios masculinos.
- Refuerzo identitario a través de comunidades digitales afines.
- Influencia directa del discurso político polarizado.
La Generación Z
Pese a su fama digital y su aparente modernidad, la Generación Z está llena de contradicciones:
- El 88% está dispuesto a vender sus datos personales a cambio de compensación económica —aunque sea mínima— poniendo su privacidad en juego por menos de lo que cuesta una cena rápida.
- Aunque nacieron rodeados de tecnología, un 57% admite tener escasos conocimientos reales sobre ciberseguridad.
- Prefieren iPhone antes que Android: casi uno de cada dos menores de 25 años elegiría un iPhone como próximo móvil —muy por encima del promedio nacional— lo que revela hasta qué punto lo social influye en sus decisiones tecnológicas.
Lista rápida: diferencias generacionales en España
| Generación | Año nacimiento aprox. | % Feministas (hombres/mujeres) | Ideología dominante reciente |
|---|---|---|---|
| Baby boomers | 1955-1975 | 46% / 55% | Conservadora/moderada |
| Generación X | 1976-1990 | – | Centrista |
| Millennials | 1991-1996 | ~32% / ~32% | Progresista |
| Generación Z | 1997-2012 | 35% / 66% | Polarizada (ellas izq., ellos dcha.) |
Ranking: temas que más dividen a la Generación Z
- Feminismo y derechos LGTBIQ+: Las chicas lo apoyan masivamente; los chicos lo cuestionan.
- Política: Ellas viran a la izquierda; ellos giran hacia posiciones conservadoras.
- Redes sociales: Epicentro tanto del activismo como del discurso antifeminista.
- Privacidad digital: Muy baja preocupación real pese al uso intensivo.
- Consumo tecnológico: Adictos al iPhone y al ecosistema Apple.
Qué es la Generación Z (y un guiño a las otras generaciones)
La Generación Z, también conocida como centennials o zoomers, incluye a quienes nacieron aproximadamente entre finales de los noventa y principios de los dos mil. A diferencia de los millennials (nacidos entre mediados de los ochenta y mediados-finales de los noventa), han crecido con internet omnipresente, redes sociales desde adolescentes y acceso inmediato a información global.
En España conviven actualmente varias generaciones adultas:
- Baby boomers (1955-1975): testigos del cambio democrático.
- Generación X (1976-1990): puente entre lo analógico y lo digital.
- Millennials (1991-1996): impulsores del primer gran salto digital.
- Generación Z (1997-2012): nativos digitales con visión global pero con nuevas incertidumbres identitarias.
¿Desencanto definitivo o simple fatiga?
El descenso en la identificación con el feminismo dentro de la Generación Z plantea muchas preguntas pero pocas certezas absolutas. Algunos expertos ven una reacción temporal ante excesos percibidos; otros temen una involución duradera alimentada por burbujas digitales e intereses políticos polarizados.
Lo cierto es que ni siquiera dentro del propio grupo generacional existe consenso sobre qué significa hoy ser feminista ni cómo debe evolucionar el movimiento para recuperar su atractivo entre quienes heredan el futuro social. Las cifras hablan claro: hay fatiga ideológica, pero también mucho ruido mediático.
Mientras tanto, entre memes virales, retos absurdos y debates encendidos en TikTok o WhatsApp, los jóvenes españoles siguen buscando su sitio… aunque sea vendiendo sus datos personales al mejor postor por unos pocos euros o jurando amor eterno al último modelo de iPhone.
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