Con amor, ciencia y ética, se presentó la obra de Lucy Prebble, “El Efecto” en el teatro Marquina de Madrid el pasado miércoles y permanecerá hasta el 25 de mayo. Una obra en la que pone en antecedentes y en juicio de valor lo que la ciencia puede intervenir, frente al drama de la salud mental y su comportamiento.
Parece ser, que últimamente, está de moda conocer los comportamientos del cerebro, tanto en su situación de óptimos como en los que se supone defectuosos y para ello, se buscan, para estas, soluciones que no deja de ser difícil de asimilar, por quien está siendo analizado y se le comunica la situación de su salud mental. Frase esta, ciertamente incomoda, aunque no deja de ser un tema importante y trascendente, aunque en esta ocasión en la obra, se plantea de una forma dinámica, ágil y con cierto humor y con contenido amoroso, en ciertos momentos y un cierto sexo incomprendido. Se busca lo químico del cerebro en lo emocional.
Un poco o un mucho sobre el comportamiento de los seres humanos frente a esta situación, es lo que define de lo que va, “El efecto” de la dramaturga británica, Lucy Prebbe y dirigida por Juan Carlos Fisher con el protagonismo de Alicia Borrachero; Fran Perea; Elena Rivera y Itziar Escamilla.
La obra, nos deja un poco sorprendidos, al estar en un escenario como en un auténtico “performance”, con únicamente un suelo de baldosas de gran tamaño luminosas y que permiten a los actores hacer acto de presencia en las mismas, en su interpretación llegando a comprender mentalmente, que esas cuadriculas, son ubicaciones de estancias de un laboratorio en donde se trata de realizar análisis clínicos en busca del sentido emocional de los individuos analizados.
En el 2023 en Londres donde esta obra goza de éxito, la autora hizo unos cambios de la escenografía pasando de un tono clásico a un estilo minimalista/ “performance”, con el escenario con ausencia de mobiliario y se interpreta que los cubículos luminosos son las diversas estancias de habitaciones, despachos, laboratorio, etc.
Alicia Borrachero asume el papel de psiquiatra y científica, que debe controlar todo, al igual que Fran Perea en su papel más como científico que como médico, el cual nos somete a una declaración de intenciones, al comienzo de la obra sobre lo positivo y localizable que científicamente existe en el cerebro, pudiendo observar los espectadores, que mantiene figurativamente, en su mano, un cerebro para dar la explicación.
Su misión es llevar a cabo que cumplan, rigurosamente el tratamiento médico al que se han sometido para ser investigados y mantener la vigilancia y el control de los efectos de las dosis que se están aplicando, progresivamente a los protagonistas, en este caso los actores Elena Rivera y Itziar Escamilla, ambos son los “conejillos de indias” a los que progresivamente, se les va administrando una pócima que comienza en 50 mm y termina en 250 mm.
El experimento, consiste en el sucesivo aumento de las dosis mezclándose mucho lo científico y lo racional, el apego amistoso y el amor. Todo un viaje mentalmente para saber lo que somos y lo que quisiéramos ser en un momento determinado. Incide también el aspecto humorístico que se hace relevante por su autora, por lo agudo e inteligente del texto al intentar saber cómo funciona el cerebro y para ello tiene a los protagonistas que sumen la labor de experimentar siguiendo las indicaciones sin titubear.
El Efecto / Elena C. Graiño
Pero el efecto que tiene sobre los cuerpos de los jóvenes provocara sus dudas: ¿Están enamorados o solo experimentan una descarga fuerte de dopamina?, ¿Sus “yoes” verdaderos se distinguen de la neuroquímica de sus cerebros? De forma que no saben, si la conexión que sienten es real o es consecuencia del nuevo antidepresivo que están probando y surge la rebelión de los protagonistas, con motivo de la aparición del amor y se rompe, lógicamente el tratamiento y los posible eficaces resultados. A pesar de ello, el experimento debe continuar.
En un momento determinado, se da a entender que los protagonistas no viven en un mundo de enamoramiento, sino de una fría y solitaria satisfacción física y de ello, tenemos muestra con una insinuación de masturbación. En nuestra opinión creemos que sobra este m0mento. Aunque, por otro lado, sirve para hacer diferencia del amor físico del amor emocional e identificar el momento que viven, con la aplicación de las dosis con las que pretenden los científicos buscar, las mas profundas emociones en sus cerebros y el cambio de humor, emoción o satisfacción. Dejemos que sean los espectadores los que adivinen el final y el resultado del experimento.
Ponemos en grado de valor, el trabajo de Elena Rivera con gran altura en lo dramático al igual que su compañero Itziar Escamilla, que se lleva la peor parte de la representación en su papel al que está siendo sometido. Amor, ciencia y ética, son algunos de los componentes que se mezclan en el transcurso de esta obra escrita por la dramaturga británica Lucy Prebbe, nacida en Haslemene Reino Unido que a sus 45 años tiene una gran experiencia tanto literaria como teatral con obras como “the Methuen”; “Under the blue sky”;”Motortowon”;My Child”, entre otras como teatralmente, “El síndrome del azúcar; “Un veneno muy caro” o el “El Efecto”.
La primera obra de Lucy Prebbe en el teatro (2003), fue “The sugar Syndrome”, consiguiendo el premio “George Devine” e igualmente el premio TMA al año siguiente. Esta obra, fue recientemente revisada por su autora con motivo de una nueva puesta en escena en Londres (2023), y es como ahora se representa en el Teatro Marquina. Apropósito de esta ocasión, en el periódico The Guardian, el crítico Kete Weaver escribía: “Con cinismo hasta qué punto el entorno medico artificial puede reflejar las complejidades de la vida real y un enfoque nítido en las falibilidades de nuestros cuerpos. El efecto, evoca la deliciosamente inquietante sensación de que no somos más que mero amasijo de sustancias químicas en experimentos en curso”.
Alicia Borrachero, nacida en Madrid (1968), estudio Artes Escénicas de interpretación en la Universidad de Nazareth. Amplio su formación en el estudio para la formación de actor en Madrid. Participo al principio en obras como, “Mucho ruido y pocas nueces”; y “Cambio de marea”, dirigidas por Juan Carlos Corazza. Mas tarde es amplio su trabajo en televisión con 28 series y 24 películas. Desde “Hermanos de leche”; “Farmacia de guardia”, etc.
En el 2017, obtuvo el galardón del Premio Ercilla de teatro a la mejor interprete femenina de la temporada por su trabajo en “Tierra de Fuego”.
Elena Rivera nacida en Zaragoza (1992). es actriz y cantante, conocida principalmente por su papel de Karina en la serie “Cuéntame como paso” consiguiendo con su interpretación el Premio Ondas en el 2022. El año anterior por la participación en la serie “Alba” consigue el premio a la mejor interpretación femenina del año. Con ocho años, intervino con especial protagonismo en la Gala Musical de Fin de año de Antena 3 y fue seleccionada para participar en la producción de numerosos programas musicales. En el 2001, canto con David Civera el tema de la canción de Eurovisión: “Dile que la quiero”.
Como actriz, con 13 años debutó en la serie “Cuéntame como paso”. Se contabiliza un total aproximado de 15 películas. En el teatro, su debut teatral fue en 2014 en el Teatro María Guerrero de Madrid, protagonizando junto con Alicia Hermida y Luisa Martín, la obra de teatro: “El arte de la entrevista”, de Juan Mayorga, donde interpretaba a Cecilia. En 2015 compaginó sus apariciones en la serie “Cuéntame cómo pasó” con una gira por todo el territorio nacional de dicha obra. En el 2019 figura en la obra de “la vuelta de Nora” y “Casa de Muñecas”.
Fran Perea, nace en Valle de Abdala jis, Málaga; 20 de noviembre de 1978. Es un cantante, actor, productor, director y empresario español que especialmente reconocido por su participación protagonista en la serie cómica “Los Serrano”. Estudió en Málaga. Durante su juventud formó parte de un grupo de música. En 1996 inició sus estudios de Biología en la Universidad de Málaga, que abandonó para estudiar Arte Dramático en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga. Tras licenciarse en 2000, marchó a Madrid, donde participó en incontables castings, hasta que fue aceptado para la serie, “El comisario”.
En el verano de 2007, aparcó su carrera musical para participar en el montaje de “Fedra”, del director José Carlos Plaza con texto de Juan Mayorga. En esta obra dio vida a Hipólito y la actriz Ana Belén a Fedra. Desde mediados de 2008 hasta mediados de 2009 estuvo de gira con la obra “Don Juan, el burlador de Sevilla”, por numerosas ciudades españolas, así como en Niza y Nápoles. En 2010 representó la obra “Todos eran mis hijos”, de Arthur Miller, dirigida por Claudio Tolcachir en el papel de Chris, uno de los hijos. Dos años más tarde, en el Festival de Mérida, de nuevo a las órdenes de Jose Antonio Plaza, formó parte del elenco de “Electra”, de Eurípides, en el papel de Orestes.
En abril de 2013, de mano de su propia compañía de teatro “Entramados Teatro”, estrenó “Feelgood”. Obra que disfrutó con dos temporadas en Madrid y una extensa gira hasta principios de 2015. Tras ello, la compañía pasó a llamarse “Feelgood Teatro”, estrenando en 2016 su segunda obra, “La Estupidez”. del dramaturgo Argentino Rafael Spregelburd.
Itzar Escamilla Nacido en Madrid (1997), es hijo de un productor de televisión y una modelo. Estudió interpretación en Madrid, en la Escuela de Cristina Rota.
Empezó su carrera como actor participando en obras de teatro como “Los Universos paralelos” de David Lindsay-Abaire en la que coincidió con actrices de la talla de Malena Alterio y Belén Cuesta, y haciendo apariciones capitulares en diversas series españolas. Con su presencia en varias series de televisión.
El 5 de octubre de 2018 estrenó la serie de Netflix “Élite”, interpretando a Samuel García, un estudiante que, tras el derrumbe de su instituto, recibe una beca para estudiar en un prestigioso colegio. Gracias a este papel, el actor se dio a conocer fuera de las fronteras españolas llegando a alcanzar los 7.2 millones de seguidores en sus perfiles públicos en redes sociales.
En febrero de 2020 se estrenó en la gran pantalla protagonizando “Planeta 5000” junto a Kimberley Tell, del director aragonés Carlos Val. En el teatro esta es su segunda aparición, haciendo su debut en el 2017 con los “Universos paralelos”.
La dirección, esta encomendada al dramaturgo peruano Juan Carlos Fisher, que ha dirigido 50 montajes teatrales vistos por casi dos millones de espectadores. Hizo su bachiller en Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP. A los 15 años empezó como asistente de dirección en seis obras con la directora, Chela de Ferrari. Formó parte de la creación del “Teatro La Plaza”. A los 24 años, debutó como director con la obra “El hombre almohada” con Rómulo Assereto, Salvador Del Solar, Paul Vega y Raúl Zuazo.
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