El dramaturgo más importante del Siglo de Oro español, fue sin dudarlo, el madrileño Lope de Vega y Carpio nacido en 1562, con una extensa creación de obras teatrales, considerándole el autor más prolífico de la literatura universal.
Por su condición de poeta y dramaturgo, se le denominaba el “Fénix de los ingenios” y también su contemporáneo y no por eso amigo, Miguel de Cervantes le llamaba, “Monstruo de la Naturaleza”.
En un momento que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas, Lope, renovó las fórmulas del teatro español, sus obras siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las cotas más altas alcanzadas en la literatura y las artes españolas.
Autor líricos de la lengua castellana, creador de obras narrativas largas tanto en prosa como en verso. Se le atribuyen cinco novelas, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y unos 3000 sonetos, varios centenares de comedias ( se calculan sobre las 1800 obras).
Amigo de Francisco de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, enemistado con Luis de Góngora y en larga rivalidad con Cervantes, su vida fue tan extrema como su obra. Fue padre de la también dramaturga sor Marcela de San Félix.
De familia hidalga, aunque humilde, con solera, era hijo de Félix de Vega Carpio, bordador de profesión y de Francisca Fernández Flórez, que le sobrevivió once años. Su padre se mudó de Valladolid a Madrid en 1561, atraído quizá por las posibilidades de la recién estrenada capitalidad de la Villa y Corte.
Sin embargo, Lope de Vega afirmaría más tarde que su padre llegó a Madrid por una aventura amorosa de la que le rescataría su futura madre. Así, el escritor sería fruto de la reconciliación y debería su existencia a los mismos celos que tanto analizaría en su obra dramática igualmente que su extensa vida amorosa y casamentera con el rocambolesco final de abrazar el sacerdocio.
Niño muy precoz, leía latín y castellano ya a los cinco años. A la misma edad compone versos. Con cinco años leía en romance y en latín; y era tanta su inclinación a los versos, que mientras no supo escribir repartía su almuerzo con los otros mayores porque le escribiesen lo que él dictaba. Pasó después a los estudios de la Compañía de Arte, donde en dos años se adueñó de la Gramática y la Retórica, y antes de cumplir doce, ya tenía todas las gracias que permite la juventud curiosa de los mozos del siglo XVI, como era, “danzar, cantar y usar bien la espada”.
Su gran talento le lleva a la escuela del poeta y músico Vicente Espinel, al que se le atribuye la incorporación de la quinta cuerda a la guitarra, de igual manera que la sexta cuerda, se debe a Jacob Otto, en el siglo XVIII.
Su conducta desordenada y mujeriega, (ya en 1580 el estudiante Lope se hallaba amancebado con María de Aragón, la “Marfisa” de sus versos, de la que tuvo al año siguiente a su primera hija, Manuela.
No vamos hacer aquí, una descripción de las obras de Lope de Vega, son demasiadas y es demasiado su bagaje literario, solo vamos a detalla los amoríos casamientos, relaciones íntimas y sexuales, así como los adulterios sino todos, los más conocidos y que quede constancia que en este aspecto, fue todo un precursor.
Durante su vida. en total tuvo quince hijos documentados entre legítimos e ilegítimos: Con María de Aragón (llamada Marfisa en las obras de Lope), hija de un panadero flamenco, llamado Jácome de Amberes, instalado en Madrid y todavía siendo estudiante, tuvo su primera hija, Manuela, corría el año 1580.
Tras el término de la relación, María de Aragón, se casa con Isabel Ampuero de soltera, llamada Isabel de Urbina al casarse. Es su primera esposa, y con la que contrae matrimonio por poderes el 10 de mayo de 1588, luego de haberla «raptado» de la casa paterna (aunque en realidad ella aceptó irse voluntariamente). De esta relación, nació Antonia en 1589, y falleció en 1594, al parecer poco antes que su madre.
Después, Teodora, nacida en noviembre de 1594. Isabel de Urbina muere en el parto de su segunda hija, en noviembre de 1594. Mas tarde se casa con Juana de Guardo, su segunda esposa. Hija de Antonio de Guardo, rico abastecedor de carne y pescado de Madrid, se cree fue un matrimonio de conveniencia económica, naciendo de esta unión, Jacinta, posiblemente fallecida en la infancia. No hay más noticias de ella.
Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos hogares y un número indeterminado de amantes, muchas de ellas actrices, entre otras Jerónima de Burgos, como da fe el proceso legal que se le abrió por andar amancebado en 1596 con Antonia Trillo; también se conoce el nombre de otra amante, María de Aragón. Curiosamente, le levanto un “novia” a un tal llamado Tenorio…
Lope anuncia que su mujer está por dar a luz. En su testamento de 1627, Lope nombra una hija, Juana, ya difunta. Carlos Félix. Hijo predilecto de su padre, falleció el 1 de junio de 1612, después de una enfermedad de varios meses. Feliciana, nacida el 4 de agosto de 1613. La única de la descendencia legítima en sobrevivir a la infancia,
Juana de Guardo murió nueve días después de dar a luz, a causa de sobreparto. Lope no volvió a casarse. Sin embargo, mantuvo una relación con la actriz Micaela de Luján, casada con el actor Diego Díaz, que se había ausentado al Perú, donde murió en 1603. Madre de nueve hijos, cinco de ellos por lo menos son de Lope. La relación duro de cerca de quince años (posiblemente comenzada tras su segundo matrimonio, alrededor de 1599), a pesar de otros amores fugaces.
Para sostener este tren de vida y sustentar tantas relaciones e hijos legítimos e ilegítimos, Lope de Vega hizo gala de una firmeza de voluntad poco común y tuvo que trabajar muchísimo, prodigando una obra torrencial consistente, sobre todo, en poesía lírica y comedias, impresas estas muchas veces sin su venia, deturpadas, estropeadas y sin corregir.
A principios de marzo de 1614 recibió las órdenes menores en Madrid. El 12 de marzo fue a Toledo (se hospedó en casa de la actriz Jerónima de Burgos, con la que sostuvo un romance), donde recibió el grado de clérigo de epístola y luego el de Evangelio. El 25 de mayo, en Madrid, recibió el último grado de su ordenación sacerdotal. El 29 de mayo dijo su primera misa en la iglesia del Carmen Descalzo, de Madrid.
Todo viene a colación por la obra que se estrena en el teatro de la Comedia el próximo dia 14, “La vengadora de las mujeres”, comedia de la época de madurez de Lope de Vega, fechada probablemente entre 1610 y 1620 durante el Siglo de Oro español. Esta obra “proto feminista”, reivindicativa de los derechos de la mujer y la necesidad de dar igualdad con el hombre, narra la creación de una escuela de mujeres por la princesa Laura para reivindicar su intelecto. Fue editada en vida de Lope y destaca por su estructura y verso. Es una comedia de madurez, caracterizada por su gran calidad literaria y un enfoque inusualmente reivindicativo sobre el empoderamiento femenino para la época.
La obra aborda la igualdad de género y la educación femenina, donde la protagonista, Laura, decide no someterse a los hombres. Aunque es una obra poco conocida, es considerada una de las comedias más singulares y adelantadas a su tiempo. Merecedora de una importante repercusión y relevancia dentro de su gran producción dramática.
Desde el título mismo, Lope, es sensible con la reivindicación de un cierto empoderamiento femenino: Laura, la protagonista, es consciente de la necesidad de convencer a su entorno de los valores de la mujer, de sus capacidades físicas e intelectuales, que en nada desmerecen a las de los hombres, en una sociedad que aún no estaba preparada para ello. Su objetivo, es corregir siglos de ignominia literaria que pone en duda la capacidad moral e intelectual de la mujer que bien puede considerarse un germen del feminismo.
Una excepción en toda la literatura del Siglo de Oro español, tan marcada por la Contrarreforma, se plantea (como otra trama dentro de la comedia surgida por el error en la aplicación de un filtro de amor) , un amor homosexual, mantenido y libremente expresado. Estamos pues, en definitiva, ante un Lope de Vega libre en contenido, jugando a través de los recursos de la comedia a plantear una sociedad con otros patrones que los que se están viviendo en ese momento en España.
Esta obra se lleva a cabo con n la coproducción de Teatro Clásico y el Teatro del Temple, solida compañía teatral que ha producido 54 espectáculos, 26 de los cuales han ido a Madrid, ha visitado 18 países y obtenidos premios como el Max.
Teatro del Temple, cuyo equipo estable son Carlos Martín, Alfonso Plou y María López Insausti, nace en 1994. En estos 30 años han ido tejiendo medio centenar de espectáculos que han consolidado un equipo humano y un sello artístico contrastado en toda la geografía nacional y con numerosas giras internacionales.
Sus piezas combinan la dramaturgia propia con obras sobre Goya, Buñuel, Picasso o los hermanos Machado. Con la puesta en escena de autores contemporáneos. Sin olvidar el repertorio universal (Sófocles, Shakespeare, Lope, Cervantes, Quevedo, Lorca o Valle-Inclán).
Con ellas ha conseguido importantes premios, como el Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación por “Picasso Adora la Maar” y destacan entre otros muchos de sus trabajos la puesta en escena de: “Los Hermanos Machado”; “Don Quijote somos todos”; “La vida es sueño”; “Luces de Bohemia”; “Vidas enterradas”; “Buñuel, Lorca y Dalí”; “Macbeth y Lady Macbeth”; “Rey Sancho… y otras muchas. Han viajado por 17 países distintos con sus obras por el territorio nacional y Sudamérica. Desde hace 20 años es compañía concertada del INAEM.
Desde 2012 gestionan sus programaciones junto con la compañía “Teatro Che y Moche” y el “Teatro de las Esquinas”, espacio escénico con una sala para 500 espectadores y una escuela de artes escénicas con más de 700 alumnos.
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