Un hombre romántico que anuncia el tiempo en una cadena de televisión local se enamora de su «peculiar» compañero de piso, un musculoso bombero con tendencia a la promiscuidad, en la novela gráfica «Ideas de bombero», una comedia «desenfadada» del dibujante y guionista Sebas Martín.
«Después de haber hecho la trilogía de ‘Estoy en ello’, donde construía una trama más melodramática, tenía muchas ganas de hacer un divertimento, para desengrasar los tres últimos años que llevaba explicando historias mucho más comprometidas», apunta Martín (Barcelona, 1961) en una entrevista con Efe.
«Ideas de bombero» (La Cúpula) surgió, comenta Martín, como una «mezcla» entre dos proyectos sobre los que trabajaba. El primero, una novela gráfica que contaba la vicisitudes de un hombre del tiempo por «ligarse» a su compañero de piso; un proyecto que acabó por no cuajar al quebrar la editorial.
El segundo, que se incluye en «Ideas de bombero» como un libro que lee uno de los protagonista dentro de la historia, es «una especie de manual casero» sobre como sobrevivir en el ambiente gay «sin demasiado dolor», explica el guionista y dibujante.
«Llevaba tiempo tomando nota de cosas que todos comentábamos que suceden en el ambiente y que son como un tópico pero que siguen sucediendo. Esas cosas de las que todos nos quejamos pero que seguimos haciendo, como no llamar al hombre con el que hemos ligado para no perder nuestra posición en el candelero», apunta Marín.
Pero la novela no solo está cargada de humor, también tiene altas dosis de desparpajo, rasgo que se evidencia en la desenfrenada vida sexual de Lorenzo, el bombero de figura escultural que comparte piso con Carlos, el hombre del tiempo.
«Me apetecía muchísimo sacar adelante una historia en la que hubiera más sexo y donde la trama jugara con los tópicos y los estereotipos gays», señala el autor.
«Posiblemente es mi historia más desenfadada, más humorística y más relajada… hasta el momento», agrega.
Pero aunque los protagonistas de «Ideas de bombero» pertenezcan al mundo gay, Sebas Marín aclara que sus cómic son «para todo tipo de público».
«Aunque mis personajes son básicamente gais -apostilla el escritor-, porque yo soy gay y ese es el mundo que me rodea, no está pensado como un gueto, por eso no hago historias de erotismo gay sino comedias de costumbres; aunque dibujo y guionizo desde el prisma gay, pienso en todo el mundo».
En cuanto a los dibujos, Marín utiliza el blanco y negro porque, afirma, le aporta un tono «intimista y cotidiano» a la historia. «Si utilizara color tendría que ser una paleta muy limitada», acota.
Respecto al tipo de hombres que dibuja, Marín señala que continúa con su particular prototipo: «hombres peluditos, con pezones como muy prominentes y oscuros; el estilo Sebas», asevera Marín entre risas.
Un estilo influido en los trazos por la historieta de origen franco-belga y, en particular, señala el propio dibujante, por el reconocido ilustrador francés Jacques Tardi, de quien admira el tratamiento que hace «de la puesta en escena y de los fondos».
«Yo no tengo influencia de lo que tienen muchos dibujantes más jóvenes, que es del cómic manga, quizás por edad, y quizás porque el cómic manga es demasiado suave para el tipo de historia que yo escribo», reflexiona.
Javier M. Uzcátegui
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