Hace ocho años un aciago día cambió la vida de Ameneh Bahramí, la segunda hija de una ama de casa y un funionario del Ministerio de Defensa.
Un hombre que la pretendía y al que ella rechazó, no supo respetar sus sentimientos y roció su cara con el ácido. Tras la agresión, Ameneh perdió la vista de los dos ojos.
Ha sido sometida a varias intervenciones quirúrgicas en el Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona para intentar recuperr la visión, si éxito. A su regreso a Teherán, decidió aplicar la ley del Talión vigente aún en Irán, y que exige un castigo igual al del crimen cometido: que su agresor viviera lo que ella había vivido y que lo cegasen de ambos ojos. Finalmente, en el último juicio, celebrado en Teherán en 2012, y cuando todo estaba listo para ejecutar la sentencia, Amenech lo perdonó.
Este relato, escrito en primera persona es una narración sincera, trufada de dolor,de desesperanza, de ira, pero también llena de preguntas -muchas de ellas, sin respuesta-, en la que la trasciende el deseo de luchar, para que ninguna mujer vuelva a pasar el calvario al que la condenó un hombre que no supo respetarla. Un relato del que, al final, se puede extraer otra conclusión: «La lucha por la humanidad la gana quien perona, no quien quita o destruye».
«Hace ocho años una desgracia cambió mi vida, una desgracia cuyas consecuencias, sin embargo, no acabaron conmigo.»
«Por asombroso que parezca, he logrado recuperarme y, ocho años después de aquel horrible punto y aparte en mi vida, siento que por fin tengo fuerza suficiente para contar mi historia. Todavía duele, me remueve las entrañas, me entristece y algunos días casi me desespera. Pero tengo que contarla.»
«Las lágrimas me anegan el rostro mientras grabo mi relato en decenas de cintas: las lágrimas son lo único que aún son capaces de producir mis ojos. Pero tengo que liberarme de esta desgracia. Debo luchar contra este destino. Hace ocho años que se interpuso en mi camino, pero no ha podido conmigo antes y tampoco me vencerá en el futuro.»
«Este libro debe servir para que nunca se vuelva a repetir un «caso Ameneh Bahramí». Para que jamás ninguna otra mujer o niña vuelva a ser víctima de un ataque con ácido. Para que nadie vuelva a escaldar ni abrasar a una mujer por el mero hecho de tener voluntad propia. Después de esto, nadie tiene por qué pasar por lo que me he visto obligada a soportar yo.»
Ameneh Bahramí
«La historia de una venganza que tuvo en vilo a todo el mundo.»
Washington Post
«La muestra de que aún es posible la generosidad en las peores circunstancias.»
El País
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