Con su último libro ‘Un millón de gotas’, Víctor del Árbol, se acercó a la redacción de Periodista Digital para hablarnos sobre una interesante historia de ideales traicionados y de vidas zarandeadas por un destino implacable.
La novela narra una profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada; un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro a la historia europea del siglo XX.
Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.
Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo.
Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.
Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.
Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

TITULARES
«Cuando el presente no nos ofrece esperanza, ni ofrece ningún motivo para aferrarnos a la vida, tenemos la tendencia a mirar hacia atras e idealizar el pasado».
«Me interesa mucho esa mirada que tenemos todos de avanzar, pero mirando hacia atrás, recordando».
«¿Hemos pensado alguna vez quienes eran nuestros padres antes de ser nuestros padres?».
«Tengo la idea del tiempo unidemensional. Yo no creo que el tiempo pase, yo creo que el tiempo siempre es el mismo, los que pasamos sobre el tiempo somos nosotros».
«Cuando nosotros avanzamos sobre el tiempo al final siempre acabamos volviendo al origen»
«A mí me interesa demostrar que una historia es polifórmica, que tiene diferentes maneras de narrarse, pero que incluso en los años treinta o en el año dos mil es la misma historia. Es decir, todo lo que nos pasa tiene un por qué y todo lo que hacemos tiene un por qué y todos tenemos unas raíces».
«A mí lo que me interesa es escribir sobre las raíces, es decir de dónde venimos. Estamos aquí, pero tiene que haber un por qué. Los personajes de ‘Un millón de gotas’ tienen traumas, pero esos traumas vienen de algún sitio y me interesa explicar de dónde».
«La primera emancipación que tenemos, la primera idea de ser libre que tenemos es precisamente la rebeldía».
«¿Quién a los 17 años no ha sentido la necesidad de enfrentarse a sus padres, para ser él mismo?. Esto es algo que forma parte del ser humano».
«El personaje de Gonzalo se crea una imagen de su padre a través de lo que le cuenta su madre, de lo que él lee en los periódicos, que su padre era un antifascista, que fue un luchador contra Franco muy importante, e incluso dice: «Yo sé que es así aunque no lo recuerde»».
«El verdadero amor es conocimiento, eso es duro y puede llegar a ser trágico».
«Yo lo que demuestro en el libro es que no hay romanticismo en la guerra, no hay romanticismo en el horror, lo único que queda entonces es vivir».
«Elías, el protagonista, es una persona utópica que persigue aquello que es inalcanzable solo por la necesidad de avanzar».
«El siglo XX es el siglo trágico por naturaleza de la historia del hombre, pero a la vez es el siglo de las grandes utopías».
«Siempre hay algo que decir mientras estemos dispuestos a observar y mientras tengamos la valentía de querer contar».

Víctor del Árbol, nacido en Barcelona en 1968, fue funcionario de la Generalitat desde 1992 hasta 2012.
Cursó estudios en Historia en la Universitad de Barcelona, colaboró dos años como locutor y colaborador en el programa radiofónico de realidad social «Catalunya sense barreres» (Radio Estel, ONCE).
Como escritor fue finalista del Premio Fernando Lara en 2008 con ‘El abismo de los sueños’ (no publicada) y ganó el Premio Tiflos de Novela en 2006 con ‘El peso de los muertos’. En 2011 publicó ‘La tristeza del samurái’ (Editorial Alrevés), que ha sido un éxito nacional e internacional.
Traducida a una decena de idiomas (Holanda, Polonia, Rumania, Macedonia, Israel, Italia, Francia, Estados Unidos, Brasil, China Continental) y best seller en Francia, cuenta con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios. Entre ellos, Le Prix du polar Européen 2012 a la mejor novela negra europea que otorga la prestigiosa publicación francesa Le Point en el festival de Novela Negra de Lyon, le Prix QuercyNoir y el Premio Tormo Negro.
En enero de 2013 publica su novela ‘Respirar por la Herida’ finalista a la mejor novela extranjera en el festival de cine Negro de Beaune, finalista en el II Premio Pata Negra de Salamanca, finalista a la mejor novela negra 2014 que otorga el festival VLNC.
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