El escritor José Carlos Somoza habla en Periodista Digital sobre su último trabajo ‘La cuarta señal’, un thriller con toques de novela negra, pero es por encima de todo, una historia de amor insospechada en la que cada cual elige su propio destino.
Vuelve el mejor Somoza con un thriller trepidante donde nada es lo que parece…
‘La cuarta señal’ es un cóctel que combina la novela negra y la ciencia ficción para retratar la vida en un futuro cercano, donde el universo virtual es más importante que el mundo real.
En pleno siglo XXI, el mundo virtual Órgano prácticamente ha sustituido al mundo real: la gente trabaja, se divierte y se relaciona en Órgano. Pero la aparición de una joven en el altar de una iglesia bajo una lluvia de rosas marcará el inicio de los ‘Cuatro Días Más Importantes de Todos’ y, si nadie lo evita, el fi n de ambos universos.

La cuarta señal es una ácida crítica social, que toca temas de actualidad como la revolución tecnológica que vivimos y su repercusión en nuestra vida cotidiana, y temas tan atemporales como el amor o la confusión entre lo real y lo imaginario. Todo ello con un ritmo de thriller trepidante y con constantes cambios de rumbo.
Esta es una novela adictiva e impactante que mezcla con originalidad el realismo de una investigación policial con elementos de un mundo virtual.
TITULARES DE LA ENTREVISTA CON JOSÉ CARLOS SOMOZA
«Las novelas vienen de algún sitio que no sé muy bien cuál es, si lo supiera no las escribiría. Los temas son cosas que llevo dentro de mí, que me han ido formando como persona de este siglo en el que nadie es unitario, todos somos parte de todo, como piezas de un puzzle».
«Cuando te documentas para una novela es una fase maravillosa de la redacción. Toda documentación de una novela es como un viaje y cuando tú planeas un viaje te sientes tremendamente feliz por las oportunidades son infinitas. Es un periodo de posibilidades infinitas y yo procuro invertir todo el tiempo posible».
«Hay muy pocos escritores hoy que hayan asumido que nuestras relaciones, nuestra forma de vida y nuestro pensamiento… han cambiado 180º, una transformación planetaria. Los escritores que somos los evangelistas de todo cambio de la cultura humana todavía no hemos sido receptivos a ese tipo de cambio que se ha vivido tan poderoso por el cual no necesitas ni siquiera tener contacto físico para sentir emociones. La cuestión tecnológica no es tan de ciencia ficción».
«(Las nuevas tecnologías) pueden verse como algo positivo, como el camino necesario de la humanidad, esos son los tiempos y así están cambiando. Ahora tenemos una serie de posibilidades mediante las cuales nos quitamos toda clase de barreras que antes podíamos tener a la hora de estar físicamente frente a otros y podemos sacar lo que tenemos dentro de verdad sin necesidad de que esas barreras nos lo impidan. A lo mejor resulta que internet es mucho más sincero y humano de lo que ha sido siempre una relación física».
«El anonimato el ser humano se siente coartado a veces por determinadas barreras absurdas que frente a una pantalla desaparecen, como la raza, la piel, la religión, de conceptos… Estas frente a aquel que el otro desea ser y no quien la naturaleza le ha dicho que sea».
«Yo me plantee que la única manera en que la realidad fuera superable era imitarla».
«Hoy día es enormemente complejo definir el derecho a la privacidad. ¿Según cómo?, tu privacidad no puede ocultar nada dañino a la humanidad. Estamos en un mundo que parece una tela de araña. Incluso me pregunto si sería completamente deseable que todo el mundo conservara su propia privacidad a un 100%».
«Cosas como Wikileaks no solo se están dando si no que se va a dar con mucha más frecuencia el día de mañana».
«Los libros en papel en el contexto de la novela son una rareza, pero también lo son en la nuestra prácticamente, en eso no hay ciencia ficción ninguna».
«Contemplo la caída de las ventas y del sector editorial con enorme tristeza, pero es prematuro, por otro lado, hablar del futuro. Tienen que haber escritores que cuenten historias y un público que las reciba y eso no podrá cambiar, ahora bien, soportes, medios y maneras de hacerlo sí… Entre el escritor que imagina, el cuento y el receptor del cuento pueden cambiar muchas cosas».
«Rompo una lanza a favor de libreros y editores, yo sigo amando el ir a las librerías a que me aconseje un librero experto y todos ellos están sumidos en una crisis ahora que no es la del escritor pero perderlos va a ser un grave error y nos vamos a arrepentir en el futuro».
«La música de Bach responde al ritmo y a las cosas de la realidad. Es una música enormemente moderna y enormemente proyectada al futuro».
«Estoy escribiendo ahora otra novela, el tema va a ser curioso. No estará dirigida a la ciencia ficción».

José Carlos Somoza está considerado uno de los renovadores de la literatura de misterio y fantasía en castellano, con obras en las que busca romper la barrera entre los géneros. Ha publicado, entre otras, las novelas Silencio de Blanca (premio La Sonrisa Vertical 1996), Dafne desvanecida (finalista del premio Nadal 2000), La caverna de las ideas (premio Gold Dagger 2002 a la mejor novela de suspense en Inglaterra), Clara y la penumbra (premio Fernando Lara 2001, premio Dashiell Hammett 2002 a la mejor novela policiaca), La dama número trece (2003), La caja de marfil (2004), Zigzag (2006, finalista del John W. Campbell Memorial en Estados Unidos), La llave del abismo (2008, premio Ciudad de Torrevieja de Novela), El cebo (2010) y Tetrammeron (2012).
También ha escrito novela corta, relatos y piezas teatrales radiofónicas como Langostas (1994) y escénicas como Miguel Will (1997, premio Cervantes de Teatro). Su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas. Vive en Madrid con su esposa y sus dos hijos.
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