Luis Montero Manglano, profesor de arte medieval y autor, presenta una nueva novela de aventuras, repleta de enigmas intrigas y acción, ‘La mesa del Rey Salomón’. El libro se anuncia como el comienzo de una impresionante trilogía. Para hablarnos más sobre estos aspectos, Luis Montero Manglano visitó el plató de Periodista Digital para contar en detalle secretos de este trabajo literario.
SINOPSIS
Tirso Alfaro, un joven estudiante de Historia del Arte, logra ser escogido para formar parte del Cuerpo Nacional de Buscadores, un secreto grupo de aventureros dedicados a la recuperación de objetos de arte perdidos y expoliados, que no pueden recuperarse por los cauces legales.
¿Qué importa el tesoro cuando la aventura, el riesgo y la verdadera recompensa están en la misma búsqueda? Un variopinto equipo de buscadores de tesoros que trabaja en la sombra. Una peligrosa conspiración para recuperar la legendaria Mesa del Rey Salomón. Un sorprendente thriller histórico plagado de enigmas, intriga y acción.
TITULARES DEL AUTOR
‘La mesa del Rey Salomón’ atiende a una petición concreta de Plaza Janes. Ellos quieren trabajar conmigo, me pidieron que les presente una serie de argumentos, yo lo hice y ellos escogieron uno parecido que luego cristalizaría en la forma del libro y yo sobre esto empecé a trabajar.
Yo creo que se ha perdido un poco el sentido de novela de aventuras de toda la vida, ese estilo de aventuras en el que el personaje protagonista se quita el polvo y las telarañas de la cabeza, lo clásico.
En los años 20 o 30 venían coleccionistas extranjeros a España, americanos, ingleses, pero fundamentalmente estadounidenses. Como había muchísimas lagunas en la Ley de la protección del patrimonio, pues ellos veían cosas que les gustaban, y cuando digo cosas me refiero a un castillo o el claustro de una iglesia, las compraban y se las llevaban y lo construían allá en sus mansiones en California o Chicago.
Las últimas novelas de aventuras que se han escrito son tremendamente impersonales, de personajes totalmente intercambiables, protagonistas absolutamente carentes de carisma. Tienen un nombre y poco más. Es decir, lo que está haciendo el protagonista de esas novelas lo podría hacer cualquier persona, lo podría cambiar incluso por un hombre, una mujer, por quien fuera, y no notaría la diferencia en el argumento.
Quise escribir un libro de aventuras el cual la búsqueda del tesoro es motivada no solo por la leyenda en si, sino por las acciones de unos personajes que son únicos.
A la hora de escribir este tipo de literatura, ayuda mucho llevar los años que yo llevo impartiendo historia medieval. Yo trabajo en un centro que se encarga de hacer divulgación del arte románico y esto me ha ayudado mucho.
Creo que una novela de aventuras narrada en primera persona ayuda mucho a que se meta el lector en la historia. Las novelas de aventuras siempre tienen un punto de inverosimilitud y hay que ayudar a que el lector de olvide. Entonces este recurso de la primera persona me pareció bastante práctico en este sentido.
El Cuerpo Nacional de Buscadores, en su fundación llamado Real Cuerpo de Buscadores, es una institución que opera en las alcantarillas del Estado, podríamos decir que es el latrocinio de Estado, pero a alto nivel porque es artístico. Entonces, el Cuerpo Nacional de Buscadores se encarga de recuperar aquellas piezas de patrimonio histórico español, que fueron legalmente expoliadas y no se pueden recuperar por causes legales. En vista de ello, alguien toma la iniciativa de fundar este Cuerpo para que la recuperen de forma ilegal.
Mi idea es que esta trilogía fuera creciendo en intensidad, como los libros vayan saliendo. La primera novela, ‘La mesa del Rey Salomón’ es más local, transcurre sobre todo en Toledo y hay una parte que transcurre en Lisboa. Entonces mi idea es que a medida que va transcurriendo la trilogía, esta se vuelva más cosmopolita. En la segunda entrega, gran parte de ella tendrá lugar en Africa.
Luis Montero Manglano nació en Madrid, en 1981. Estudió la Facultad de Historia del Arte y siempre estuvo apasionado por la literatura. A lo largo del tiempo trabajó como acomodador de cine, guía de viajes, profesor de teatro y asistente en un museo. Actualmente sigue viviendo en el barrio de Chamberí y trabaja como profesor de Arte e Historia Medieval en el Centro de Estudios del Románico de Madrid.
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