Un lleno hasta la bandera (de España, que cubría esplendorosamente el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid). Sentimiento, respeto, y, sobre todo, admiración por uno de los mejores compositores del pop español, desaparecido el 12 de mayo de 2009.
El viernes 9 de abril, a las 22:15 y sobre un escenario «producido» por Carlos Narea, casi una treintena de artistas quiso aunarse para revivir y rendir homenaje a Antonio Vega. Un espectáculo que transcurrió con la fluidez y el buen ritmo que ya quisieran otros para sí. Con la banda que acompañó al músico en los últimos años como eje de todas las actuaciones, las canciones /poemas del compositor revolvieron recuerdos y emociones a todos los presentes. Primero, el Gran Wyoming, excelente maestro de ceremonias («Antonio es vuestro, vosotros sois la razón por la que él escribía») y no tan excelente cantante. Aunque defendió como pudo Antes de que salga el sol. Pau Donés, con camisa de flores y repartiendo claveles entre el público mientras cantaba Háblame a los ojos.
Los legendarios Mamá, Cómplices (Teo y María), que al piano y con sus potentes voces entonaron Y es que no hay nada mejor que imaginar, estrofa de Una décima de segundo, a la que calificaron de «canción perfecta»…. Después, Nacho Campillo, de Tam Tam Go!, con imponente presencia sobre el escenario; Burning, luciendo gafas de sol, a tono con «Relojes en la oscuridad». Tras él, un impás en el que un emocionadísimo Santiago Alcanda, que describió al homenajeado como «un alquimista que hacía magia con precisión» leyó varios versos compuestos por el artista. Y de nuevo, maratón musical. Cristina Narea dedicó su actuación a los fans, y «en particular, a la familia de Antonio». Nacho Béjar, Shuarma (uno de los pocos artistas participantes menor de 45 años), Aurora Beltrán (de Tahúres Zurdos), La Unión, cuyo líder, Rafa, apuntó, innecesariamente, a criterio de algunos, que «Antonio tenía adicciones y una de ellas le llevó al otro mundo, pero otra era la de escribir canciones» para posteriormente bailar al ritmo que le pedía el cuerpo. «Correr, soñar, no hay manera de flotar, sobrevivir el veneno de cantar». El argentino Coti, con un look similar a Mika, melodeó «ella es como un imán». Otro impás, con el periodista radiofónico Rafa Abitbol recordando que no solo iba al mismo colegio de Antonio, Carlos Vega y Nacho García Vega, sino que en sus inicios ya ponía las maquetas de Nacha Pop en su programa de Onda 2 Dinamita. Y vuelta a la música. Andrés y Paco, Rosario (genial y aflamencada en El Sitio de mi recreo).
MUCHAS CARAS CONOCIDAS
Entre el público, caras conocidas como la de Arancha de Benito, Juan José Millas, quien comentaba: «Antonio Vega me gustaba mucho y el concierto, de momento, está muy frío, pero Rosario está muy bien» o el director del Festival de Valladolid, Javier Angulo, asegurando: «Este es un momento histórico en el que distintas generaciones de músicos españoles rinden homenaje a un músico y poeta. Es la mejor herencia de la movida».
Quique González, Coque Malla (Seda y hierro), Carlos Tarque, un jovencísimo Miguel Ríos del que algunos asistentes decían: «Pero si está igual. ¿Cuántos años tiene? ¿60? ¿Más?». Google nunca falla: 66 añazos y con el atractivo subido. «Antonio era fundamental para nosotros- expresó el artista granadino- y cantar sus canciones nos hace mejores». Él interpretó Tesoros.
UN PÚBLICO ENTREGADO
Con Carlos Vega sobre el escenario, artífice del homenaje (junto a su primo Nacho García Vega) y agradeciendo la presencia del público para honrar la memoria de su hermano, las lágrimas brotaron de los ojos de algunos de los presentes. Interpretó «Lucha de Titanes» con la misma voz de Antonio, con el mismo estilo-su parecido físico es increíble-, con la misma sensibilidad. «Pero en un mundo descomunal, siento tu fragilidad».
La reunión de los tres Ketama tras seis años sin actuar juntos para entonar «Se dejaba llevar por ti» consiguió su objetivo: los espectadores, efectivamente, se dejaron llevar.
Muy pocos fumadores, un respetable entregado y muy civilizado, policías amigables que también disfrutaban del concierto y unos vendedores de cerveza a los que se distinguía por llevar una pancarta con una lucecita roja» escuchaban a Manolo García (ex El último de la Fila) quien dio paso al enorme Enrique Morente. Enorme con su ángel caído.
BENEFICIOS PARA INTERMÓN
El director de cine Alex de la Iglesia, finalmente, presentó al último grupo de la noche: los excelentes Nacha Pop: Nacho García Vega, quien desde el escenario convocaba a su primo Antonio para que se les uniera, Carlos Brooking y Ñete. Los tres hicieron vibrar con el tema Atrás, Antonio cantó desde un vídeo musical y la explosión final, con la interpretación de todos los artistas de La chica de ayer, sí que puso efectivamente a todo el público en pie.
Fans venidos de Castro Urdiales comentaban lo que para ellos había significado Antonio Vega. Momentos indispensables de sus vidas. Tras el show – con entradas de 27 y 35 euros y cuyos beneficios irán a Intermón, la fundación Antonio Vega y las Escuelas de Nicaragua- un eficaz servicio de limpieza ventilaba el Palacio de los Deportes barriendo el suelo con operarios en fila de formación y al unísono. La noche fue memorable. Que viva Antonio.
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