Tras los disparos de la guerra. A miles de angoleños les resulta raro vivir sin el eco de las balas, la guerra de independencia frente a Portugal comenzó en 1961 y nada más finalizar en el año 75 comenzó la guerra por el poder, una guerra civil que se alargó hasta el año 2002. 41 años de lucha armada entre hermanos en uno de los países más ricos en materias primas del mundo en desarrollo.
Quedan las heridas del caos. Reservas de petróleo, minas de diamantes y otros recursos naturales han sido durante años explotados para financiar la guerra civil y a día de hoy un 78% de la población rural vive sumida en la más profunda pobreza y uno de cada tres niños nacidos en Angola no llega a cumplir los 5 años. La población rural se ha desplazado a Luanda, la capital, porque los campos están repletos de minas antipersona, dejando a un lado la forma tradicional de vida en el campo y la tasa de analfabetismo se sitúa alrededor de un 60%.
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