(SP). Para los hombres la música ha sido desde siempre una puerta hacia el cielo. Es un camino para abrirse a Dios y a su indescriptible misterio, una forma de entrar en contacto con el deseo espiritual. Gracias a la música podemos experimentar también el amor de Jesús: durante la Cuaresma y la Pascua, en Adviento y en Navidad y en cada uno de los cantos gregorianos. La música inspira alegría y esperanza. Anselm Grün, gran amante de la música, reflexiona en Escuchadme y viviréis sobre su fuerza espiritual y sobre su relación personal con las grandes obras de la música sacra.
Anselm Grün, nacido en 1945, entra a los 19 años en la abadía benedictina de Münsterschwarzach, una «comunidad exclusivamente masculina», como él mismo la describe en este libro. Son muchos los que le aprecian como consejero espiritual y actualmente pasa por ser uno de los autores cristianos más leídos.
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