(Josep M. Rovira Belloso).- En la Unidad de Cuidados Intensivos, me vino una intuición sobre la vida cristiana. No era tiempo de dudas (24 a 30 de junio de 2010) sino de hacer lo poco que podía y de confiar en Dios en quien vivimos, nos movemos y existimos.
La intuición consistía en pensar a menudo que el núcleo de la fe había de ser algo muy sencillo y luminoso, semejante a la luz que ilumina y sustenta. «Mirad hacia Él: quedaréis radiantes [os llenará su luz]», dice el Salmo 33. Esta intuición de la luz sencilla me venía repetidamente, con algunas variantes, que ahora no me cuesta precisar.
Para leer el artículo completo, pinche aquí
Más en Religión
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home