(José Arregi).- Todos conocemos ya la historia del joven informático tunecino en paro Mohamed Boazizi que, para sostener a su madre y a su hermana, vendía frutas y vegetales sobre una pobre mesa sin autorización en una pobre calle de Sidi Bouzid. La policía derribó su mesa, las frutas y verduras corrieron por el suelo, en la casa faltó el pan, la desesperación y la esperanza se batieron violentamente, y el joven Mohamed Boazizi se resolvió a algo terrible. ¿Qué pasaba por su corazón mientras se inmolaba en llamas? ¿Pudo más la desesperación? ¿Pudo más la esperanza? ¡Quién lo sabe! Pero es otra la pregunta pertinente: ¿Qué miras en ese cuerpo en llamas? ¿Qué te revela ese fuego y a qué te llama?
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