(Richard Rohr, en Herder).- Continuamos por dos carriles poderosos, el segundo de los Cánticos del Siervo y en el Evangelio, el desarrollo de los acontecimientos que llevaron a Jesús a su muerte. Hay un pasaje muy conmovedor en el Cántico del Siervo que nos ilustra y nos prepara para las dos traiciones que están a punto de suceder: «En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas sin objeto, para nada» (Isaías 49:4). Este es seguramente el sentimiento humano después de que se vuelve contra nosotros alguien a quien amamos. A cierto nivel, todos sentimos que hemos hecho un tipo de contrato con la vida, y cuando la vida no funciona como habíamos esperado, entonces sentimos un dolor intensamente agudo llamado traición. Nos sucede a todos en formas diferentes. Es un golpe al estómago que nos deja con una sensación de inutilidad y vacío.
Y aquí le sucede a Jesús por parte de dos de su propio círculo íntimo, Judas y Pedro. Cuanto más amor y esperanza hayas depositado en otra persona, mayor es el dolor de la traición. Si la traición sucede a un nivel profundo y personal, nos preguntaremos si alguna vez volveremos a confiar. En verdad se te «rompe» el corazón.
Para leer el artículo completo, pincha aquí:
Más en Religión
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home