(Ángel Moreno de Buenafuente).- Cuando se cierne la especulación sobre los bienes de consumo, oír un ofrecimiento de agua, pan y leche, abundantes y gratuitos, es muy extraño. Sin embargo, si interpretamos la profecía a la luz del Evangelio, comprenderemos bien de qué bebida y de qué pan se trata.
La prodigalidad divina, que canta el salmista -«Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente»-, puede interpretarse como agradecimiento a Dios en el tiempo de las cosechas de los cereales.
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