(Julio y Mene, del Movimiento rural cristiano).- Hoy estamos contentos, hoy nos sale dar gracias a Dios por los poros, sin esfuerzo, por que hemos vivido su experiencia de primera mano. Unir fe y vida es un ejercicio difícil, en los tiempos que corren, y más cuando se intenta transmitir a jóvenes y adolescentes, hijos que están en esa edad, que buscan la independencia de sus padres, el diferenciarse de ellos, como paso natural en su proceso de crecimiento.
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