(José Manuel Bernal).- No voy a defender el uso de objetos nobles y costosos en las iglesias. Sólo pido un mínimo de calidad y autenticidad; que las velas sean velas de verdad; que los cirios, sean cirios de cera, auténticos; que las flores sean naturales, auténticas, no flores artificiales de tela, de pacotilla; que el altar sea una verdadera mesa, y los manteles sean manteles de verdad; que el pan sea pan y el vino sea vino, sin adulteraciones ni arreglos artificiales.
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