(Jumana Trad, Beirut).- Hoy también, bajo un sol brillante, musulmanas con velo y movimientos de jóvenes católicos, juntos en los dos lados del camino del papa, le están manifestando su alegría de verle en su país.
Esta mañana la exhortación apostólica post sinodal de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos ya se ha distribuido a todos los lideres religiosos, políticos, del mundo diplomático y de la cultura reunidos en el palacio presidencial, donde fue recibido el Santo Padre por el presidente de la Republica y su familia así como por los presidentes del Parlamento (chiita) y primer ministro (sunita) con sus familias, también el Papa tuvo la ocasión de reunirse con los jefes religiosos de las confesiones musulmanas y chiitas.
En su discurso, que remitió bastante tarde a la prensa, lo que hace pensar que quizás el recrudecimiento de la violencia estos últimos días en oriente medio y también en el Líbano, le ha llevado a darle unos últimos retoques. Instó a los pueblos de Oriente Medio a «decir no a la venganza» y no caer en «la violencia verbal y física», y a aceptar una «sociedad plural» lo que implica «el respeto mutuo deseo, deseo de conocer el otro y un diálogo continuo».
Por ello quiso el papa, ofrecer una hoja de ruta para construir una nueva manera de vivir juntos en oriente medio, basada en valores universales que transcienden todas las religiones, tales como la cultura de la paz que respecta las creencias de cada hombre y su libertad religiosa, la cultura de la vida que rechaza cualquier atentado a la vida humana y respecta el valor inalienable de toda persona y el fundamento natural de la familia, centro de la educación por la paz y en los valores espirituales que dan a la transmisión del saber y de las tradiciones de una cultura su sentido y su fuerza.
Por la tarde se dirigió el papa a la sede del patriarcado maronita de Bkerke, donde tenia previsto una reunión con los jóvenes. Muchos miles de jóvenes, algunos de ellos musulmanes, provenientes de todos los rincones del Líbano pero también de Palestina, Chipre, Jordania, Irak y Siria lo recibieron con mucha alegría y cariño.
Le contaron sus dificultades cotidianas y su desaliento, y dijeron que quieren permanecer unidos a Oriente y arraigada en sus tierras, símbolo de sus identidades, no por fanatismo sino para preservar esta región del mundo y su carácter único, para que sus países no fragmenten en entidades confesionales y sectarias.
Le dijeron también que están buscando una cultura de la paz y de condena de la violencia; quieren ser puentes vivos, mediadores de diálogo y cooperación, y desean tener relaciones de «buena vecindad con los jóvenes pertenecientes a otras religiones «.
El papa les respondió de no tener miedo de vivir plenamente su fe en Cristo y que no abandonen la tierra donde «nació, vivió, murió y resucitó Jesucristo».
Además pidió a los jóvenes musulmanes y cristianos de unirse para poner fin a la guerra pidiéndoles de ser protagonistas del futuro de sus países y les dio la responsabilidad de ofrecer al mundo la imagen de que el Islam y el cristianismo, pueden vivir juntos sin odio para construir una sociedad libre y humana, en el respecto de las creencias de cada uno.
Finalmente aseguro a los jóvenes sirios ya sus familias que el papa no les olvida ni tampoco olvida ninguna victima de la violencia en oriente medio.
Dra. Jumana Trad
Patrono de la Fundación Promoción Social de la Cultura
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