(Xabier Pikaza).- Juan XXIII convocó el Concilio con fines pastorales, no dogmáticos, a diferencia de lo que solía suceder en los primeros tiempos de la Iglesia. Su finalidad no era corregir errores o condenar doctrinas falsas, sino exponer la fe común y animar la vida de los creyentes en las nuevas condiciones culturales y sociales de la modernidad.
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