(José María Castillo).- Tal como se han puesto las cosas con motivo de la crisis económica, que se agrava casi cada día y cuyo final no se ve cercano, son muchas las personas de buena conciencia que se preguntan si no ha llegado el momento de afrontar en serio el problema de la desobediencia civil, en una situación de legalidad democrática, que, admitiendo la mayoría absoluta del partido que nos gobierna, da pie para que se adopten decisiones políticas que, dentro de esa legalidad, pueden tomar decisiones «por decreto ley», prescindiendo así del control parlamentario.
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