(Peio Sánchez).- Ang Lee, siguiendo el éxito editorial de la novela «La vida de Pi» del salmantino accidental Yann Martel, nos sitúa frontal y directamente ante la pregunta sobre el sentido de la vida colocando a Dios y a las religiones en la entraña de la realidad. Tomando como base el carácter simbólico de los relatos, la película-fábula emplea la tecnología digital y las 3D para representar la belleza oculta e invita a la contemplación del drama de la existencia y el misterio que nos envuelve.
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