(Monseñor Luis Infanti).- Hoy la iglesia latinoamericana debe escuchar nuevas voces, sea en su interior, sea de la sociedad: una liturgia más en sintonía con las riquísimas culturas locales; un mayor protagonismo y participación de los laicos y de las mujeres en la vida y en las decisiones eclesiales; un repensamiento del ejercicio de la autoridad del magisterio; una revisión de muchas definiciones morales (con respecto a la familia, a las orientaciones sexuales, a los divorciados,…); el papel y la eclesialidad de ciertos movimientos religiosos; la relación de la iglesia con los pobres y también con las estructuras del poder político y económico; la búsqueda de mayor comunión ecuménica y con otras religiones; la presencia profética de la iglesia frente a los múltiples problemas sociales, ambientales, estructurales; el diálogo con las culturas; el papel de la teología en la iglesia y en la sociedad; los ministerios en el servicio al Pueblo de Dios; las prioridades centrales de la fe (Palabra de Dios, eucaristía, sacramentos,…) en relación a las leyes eclesiásticas; la relación de la fe con la ciencia y la tecnología; la incisividad de la evangelización; el fenómeno del ateísmo.
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