Las 19 jóvenes, pertenecientes a la extinta congregación de las Hermanas de San Juan y Santo Domingo (prohibida por un decreto vaticano el pasado 10 de enero por «una grave lesión de la disciplina eclesiástica») permanecerán «de forma temporal» en el monasterio de las clarisas de Bergara gracias a un permiso especial del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, mientras se resuelve definitivamente la situación.
Las ex religiosas, como signo de obediencia a la decisión papal, ya no llevan hábito, y participan en las celebraciones como unos fieles más, aunque continúan residiendo en el convento. Se trata, según cuenta Juanma Velasco en Diario Vasco, de un acuerdo al que han llegado con las clarisas, que en noviembre abandonaron el convento.
El Obispado de San Sebastián tampoco tomará ninguna decisión que suponga su desalojo y ha mostrado su intención de «acompañar a estas jóvenes en su actual situación, para ayudarles a discernir sus futuros pasos». No en vano, fue el propio obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, el que invitó a las religiosas a instalarse en Bergara, tras la ‘jubilación’ de las clarisas.
De momento, las 19 jóvenes que ocupan el convento bergarés desde noviembre del año pasado han acatado la orden vaticana y, como signo de obediencia al decreto recibido, han decidido quitarse el hábito que hasta ahora llevaban y asisten a la eucaristía de la parroquia como «unos fieles más». Eso sí, en ellas «se mantiene firme su vocación religiosa», según fuentes consultadas, que aseguran que ninguna «había realizado sus votos perpetuos».
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