(Martín Gelabert, op).- Ha sido una sorpresa. Nadie se lo esperaba. Ha sido un acontecimiento histórico. Hay que remontarse a quinientos años atrás para encontrar un caso parecido.
Es posible que haya consultado con alguno de sus más íntimos colaboradores. Si así ha sido, no ha habido ni la más mínima filtración. Sólo desde la lucidez es posible tomar una decisión así.
Una decisión que puede ser profética. Benedicto XVI ha tenido siempre una precaria salud. Últimamente sus fuerzas (parece que tiene problemas con la vista) han disminuido. Esa es la razón que ha dado para justificar su dimisión. Seguramente es la buena y verdadera razón.
Para leer el artículo completo, pincha aquí:
Más en Religión
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home