(Paul Buchet, en Reflexión y Liberación).- Más de un conservador recordará el titulo de una película de 1951 que utiliza una novela polaca para describir un San Pedro que huye de Roma a la época de las persecuciones del emperador Nerón y que se encuentra con Jesucristo a quien le pregunta «A donde vas» y Éste le contesta «Voy a Roma a hacerme crucificar de nuevo«.
Muchos integristas serán tentados de interpretar la renuncia anunciada del Papa Benedicto XVI al trono de San Pedro como una huida pero se equivocan mucho.
En la postguerra, la cristiandad buscaba resaltar el rol del Sumo Pontífice frente a las amenazas a su autoridad por la reducción drástica de los Estados pontificales y las críticas del rol de Pío XII en la guerra. La película que describe esta huida de San Pedro, su encuentro con Jesucristo y su decisión de volver a Roma tuvo mucho éxito.
Sin duda este anuncio esta provocando un cuestionamiento entre muchos cristianos. Tanto tiempo hemos vivido con la exaltación del rol del Papa que hemos perdido el realismo del rol del Pontífice en la Iglesia. Muchos cristianos han visto en la persona del Papa una encarnación vicaria del mismo Jesucristo, lo que sin duda es una exageración. La magnificencia de la personalidad del Papa esta utilizada por grupos integristas para seguir ejerciendo un poder piramidal en el Pueblo de Dios.
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