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Acto de agradecimiento a los voluntarios del comedor social de Mensajeros de la Paz

Padre Ángel: “Un mundo mejor es posible con gente como vosotros”

“Esto no es sólo un comedor, es mucho tiempo compartido”, dice su directora, Elena Alonso

24 May 2013 - 07:25 CET
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(Irene López Alonso).- Ayer por la tarde el comedor infantil de Mensajeros de la Paz celebraba un acto de agradecimiento a los más de 30 voluntarios que colaboran a diario en el comedor de niños, al que asistió el Padre Ángel. «Un mundo mejor es posible con gente como vosotros», les agradeció el fundador y presidente de Mensajeros de la Paz, que además desveló que la semana que viene será recibido en Roma por el Papa Francisco.

«Le hablaré al Papa de este comedor, los niños están encantados con vosotros, y yo feliz», aseguró el Padre Ángel.

Ha pasado ya un año desde que el Padre Ángel García decidió reconvertir los despachos de la sede de Mensajeros de la Paz en Madrid en un comedor para los niños de la zona (barrios de La Latina, Lavapiés y Embajadores). La mayoría de ellos son de origen ecuatoriano, dominicano, senegalés, marroquí y bangladesí.

«Son niños que no escatiman en besos», dice Laura, una joven voluntaria que lleva todo el año asistiendo cada martes al comedor. «Son conscientes de que tienen una situación diferente a la de otros niños, pero no son para nada tristes», cuenta.

Los voluntarios también son muy distintos entre sí: trabajadores, desempleados, jubilados, estudiantes, y de todas las edades, intentan motivar a los niños para que lean y estudien, les prestan libros y les hacen sentirse apoyados.

«Realmente me ha impresionado el compromiso que han adquirido todos ellos, y también las familias de los niños», cuenta la directora de los Comedores Sociales y del Banco Solidario, Elena Alonso. «El de hoy es un acto de agradecimiento, pero no de despedida. Continuamos con nuestro trabajo. Esto no es sólo un comedor, es mucho tiempo compartido», dice.

Un tiempo en el que los niños «hablan de sus problemas como de algo natural, nos enseñan las fotos de sus familias… y se tratan como hermanos entre ellos», según cuenta Juan, otro voluntario. Y un tiempo en el que también gastan bromas, juegan y sonríen. Quizá el momento del día en que se sienten más niños.

 

 

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