(Faustino Vilabrille).- Desde que el primer hombre de la historia dijo «esto es mío», ya surgió la rivalidad entre los hombres y la lucha por tener. El dinero representa la capacidad de tener cosas.
A más dinero más cosas, hasta que el ansia de tener cosas se convierte en una adicción. Es posiblemente la adicción más antigua de la humanidad. Ella es el origen de las guerras, las reyertas, los odios, las venganzas, las armas, los enfrentamientos, las violencias, los robos, los engaños, las mentiras, los abusos, las injusticias, el dominio sobre los demás, etc.
Así hemos llegado clasificar a los hombres en dos categorías: ricos y pobres. El rico feliz, el pobre desgraciado. Es más, hemos asociado la felicidad al tener. Consideramos feliz al que tiene, el que no tiene no puede ser feliz. El tener se ha convertido, sobre todo para los adictos a las sociedad de consumo, en un principio categórico de vida.
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