(José I. G. Faus).- Anécdotas de excursionistas perdidos (y rescatados) son material frecuente en nuestros informativos: el grupo dudaba, decidió seguir adelante; ante sospechas mayores, en lugar de volver atrás, intentó enderezar el camino por desvíos laterales, trepó con algunos riesgos… hasta que llega un momento en que no se sabe a dónde ir y no se puede volver atrás… Suerte que podemos echar mano del móvil para recabar ayuda. Pero a veces el episodio, ha de anotar algunas vidas humanas en su «debe».
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