(Jairo del Agua)- No, no es que los hayan martirizado a todos en masa. Tampoco es que se hayan extinguido por la actual decadencia de vocaciones religiosas. Queda un buen puñado de miles extendido por el mundo entero.
Estos hermanos de Domingo de Guzmán siguen predicando el Evangelio como mandó el Señor: «Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos» (Mt 28,19).
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