(Ángel Moreno, de Buenafuente).- ¿Cómo saber elegir lo bueno? ¿Cómo tomar la dirección acertada? ¿Cómo saber si uno anda por la senda justa? ¿Cómo responder con generosidad al querer divino?
¿Cómo no caer en la proyección del deseo personal? ¿Cómo no justificarse en las obras de las propias manos? ¿Cómo no legitimar la conducta por el comportamiento de los demás? ¿Cómo acertar a vivir en autenticidad?
Hay veces que a uno le asalta el miedo de que su vida no responda al querer de Dios. En otros momentos se impone el criterio humano, que relativiza la exigencia e invita a la permisividad. En ocasiones se siente la impotencia porque no se acaba de superar la inclinación al mal, y de aquí surge la invitación a la huída, casi por higiene mental, para no caer en obsesiones negativas.
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