(Eugenio Pizarro)- «Ningún servidor puede quedarse con dos patrones, porque verá con malos ojos al primero y amará al otro, o bien preferirá al primero y no le gustará el segundo. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero».
Es decir, este Evangelio afirma algo que es primordial: No podemos ser fieles al mismo tiempo aDios y a una idolatría – aunque sea sutil – como es el dinero como fin de la vida.
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