(SIP).-La Fundación Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza (SIP) ante la próxima cita electoral europea desea poner de manifiesto algunas reflexiones:
1. Europa se enfrenta a problemas y retos complejos, que suscitan recelos y escepticismo en no pocos ciudadanos. Sin embargo la construcción de Europa como un gran espacio de integración económica y política, de equidad social y derechos humanos, de paz y apertura mundial, es una meta que creemos vigente y que constituye el horizonte deseable para nuestro país en el marco de un mundo interdependiente.
2. El Parlamento Europeo es la única institución europea que procede del voto directo de los ciudadanos europeos, en elecciones que se celebran cada cinco años. Es, por tanto, la institución que representa directamente a la ciudadanía europea y que ejerce el control democrático a escala europea. Con la última reforma adquiere por fin competencias que corresponden a su naturaleza.
3. En efecto, las elecciones al Parlamento Europeo de 25 de mayo de 2014 son diferentes a las de legislaturas anteriores, ya que serán las primeras realizadas con el Tratado de Lisboa vigente. El Tratado de Lisboa prescribe que el Parlamento Europeo apruebe junto con el Consejo -los Ministros nacionales‐ la legislación europea y el presupuesto. Ese Tratado además introduce la novedad de que el Presidente de la Comisión saldrá del partido político ganador de las elecciones europeas. Por tanto, en las próximas elecciones se abre la puerta a una mayor democratización de la Unión Europea.
4. Es preocupante que las elecciones europeas de los últimos años han experimentado un ascenso de la abstención en todos los países. La participación en la pasada cita de 2009 sólo alcanzó el 43% del censo, lo que parece explicarse por la lejanía que sentimos los ciudadanos respecto a la Unión Europea, organización política que ni conocemos, ni creemos que afecta directamente a nuestra vida diaria o lo hace negativamente. Por ello pensamos quizá que nuestro voto no sirve para nada.
5. La reciente crisis financiera y económica ha puesto de manifiesto claramente que las decisiones adoptadas en el seno de la Unión Europea afectan directa y dolorosamente a la vida de todos y cada uno de los ciudadanos europeos. Esas políticas europeas se traducen en políticas nacionales, en ocasiones diferentes de aquellas que se comprometió a desarrollar el propio Gobierno en su programa electoral. Llamamos la atención sobre la utilidad e incluso necesidad de participar en las elecciones europeas para indicar, a través del voto, el tipo de políticas que deseamos sean desarrolladas desde la Unión Europea.
6. Las próximas elecciones europeas, las primeras bajo el Tratado de Lisboa como hemos recordado, obligan al Consejo Europeo a que proponga como Presidente de la Comisión a un miembro del partido político ganador en dichas elecciones europeas. Suponen, por tanto, la elección indirecta del Presidente de la Comisión Europea y con él la votación de un programa de gobierno para la Unión Europea.
7. Los partidos políticos europeos se han mostrado comprometidos con el proyecto de democratizar la Comisión Europea, cada uno ha nombrado su candidato a Presidente y ha acordado un único programa político a defender por los partidos nacionales en todos los Estados miembros. Ese candidato, si los partidos nacionales lo permiten, hará campaña en todos los Estados miembros, explicará su programa político, y lo debatirá con los candidatos propuestos por las otras formaciones políticas europeas.
8. Si esta iniciativa consigue imponerse a los intereses de algunos Gobiernos nacionales, tendremos al frente de la Comisión un Presidente votado directamente y con un mandato para desarrollar el programa más votado. Tendrá la capacidad requerida para defender el interés común europeo.
9. Sin embargo, no podemos ignorar el interés de algunos líderes nacionales en minar esta iniciativa para poder seguir controlando, desde las dinámicas intergubernamentales del Consejo Europeo, las políticas europeas. Está quizá en su mente desmotivar la participación ciudadana, para lo cual basta con no dar protagonismo en el debate político nacional, ni al candidato, ni al programa europeo, y seguir presentando estas elecciones como si fueran sólo un ensayo general de futuras elecciones nacionales.
10. En el actual contexto de crisis debemos valorar la implicación ciudadana en las próximas elecciones, ya que es la primera vez que desde las urnas es posible votar el proyecto europeo que queremos entre las diversas alternativas políticas que se presentan. Contrarrestar las tendencias negativas del escepticismo, del inmovilismo o de intereses particulares pasa por alcanzar una alta participación que los Gobiernos no puedan ignorar. El futuro de un mejor proyecto europeo y de su democratización exige que la ciudadanía perciba que su voto sirve para mucho más de lo a veces cree. Por eso consideraremos positivo y animamos a un esfuerzo generalizado de participación con un voto debidamente ponderado.
Fundación Seminario de Investigación para la Paz (SIP) www.seipaz.org
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