(José M. Vidal).- Tras siglos de espera y de marginación, las mujeres acceden, al fin, a la cátedra de los sucesores de los apóstoles y de las apóstolas. Tras siglos de espera y de marginación, algunas mujeres lleganrán al ministerio episcopal y lucirán los arreos del cargo: mitra, báculo y pectoral. En la religión del Jesús de Nazaret que, en tiempos de misoginia, se rodeó de mujeres, las convirtió en seguidoras y en las primeras testigos de la Resurrección, éstas tenían vetado el acceso al altar y a la cátedra. Por fin, lo van a conseguir. Aunque sólo sea en el anglicanismo, una de las ramas del cristianismo.
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