Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

"Esta medalla es vuestra"

Una medalla de bronce

"Dedicada a los presos, a los funcionarios y a los voluntarios, mi familia penitenciaria"

26 Sep 2015 - 10:20 CET
Archivado en:

(Xaquin Campo Freire).- Nuestra Señora de la Merced, Mater captivorum, es ya de muy antiguo la Patrona de los presos. Con motivo de esa memoria, el 24 de septiembre, se celebra fiesta en las cárceles, si es que en las cárceles puede haber fiesta. Ese es el día para entregar las condecoraciones a los funcionarios por los servicios reconocidos.

También los diversos voluntariados reciben las honoríficas medallas civiles al Mérito Social Penitenciario «por la realización de servicios de relevancia, creación de entidades colaboradoras en la reinserción y resocialización de los reclusos o por el extraordinario apoyo prestado a la Administración penitenciaria, así como por su contribución a la mejora de la actividad penitenciaria en cualquiera de sus manifestaciones».

Este año 2015, «me cayó» a mí una medalla de bronce. Sin mérito. Igual que cuando «te cae» la lotería. Un día D. Manuel García Souto, el capellán titular, me invitó a echar una mano, ya que en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol no tenemos cárceles pero sí tenemos muchos presos y muchas familias llenas de angustias, sufrimientos y problemas. Y le dije que sí.

Ese día me regaló un décimo con premio. Y D. Dionisio, el educador del módulo 7, me agasajó con su vida, que resultó ser otro décimo de la Primitiva con premio extraordinario. Y yo no tengo más mérito. Hace falta ser sinceros y honestos con eso del «Mérito Social Penitenciario». No sé de quién fue la idea, pero mi mérito es bien pequeño. Sin embargo quiero ser agradecido.

Cáritas y otras entidades solidarias usan mucho en las campañas el eslogan: Ponte en su lugar. Ese es el mérito. Veamos cómo lo ven mis mentores espirituales:

1. Xesús de Nazaret. «Estuve en la cárcel y me vinisteis a ver». «No me habéis torcido la cara».

2. S. Paulo. (Hb 13, 1-3). «Perseverad en el amor fraterno. No olvidéis la hospitalidad, pues gracias a ella algunos han hospedado a ángeles. Tratad y preocupaos de los presos como si vosotros mismos estuvieseis encadenados con ellos; preocupaos de los que sufren, porque vosotros también tenéis un cuerpo».

3. El Papa Francisco: Proclamó el año de la compasión y nos urge al pueblo cristiano y a toda persona de bien a tener un corazón de pobre (Misericordiae cor).

4. ¿Recordáis la Canción de Poquito, el payaso de los Chiripitifláuticos? «Tengo cinco estrellas, un gato y un libro, tengo pocas cosas, y muchos, muchos amigos». Yo también tengo muchos amigos. Y ese mérito es vuestro

Gracias a muchísimos amigos del mundo penitenciario. Quiero empezar por los y las que sufren reclusión y que están en la mayor de las pobrezas: Con la conciencia propia rota y sin autoestima. Sin fama, sin amigos, sin salud, sin nombre en la sociedad. Nadie los quiere. De vosotros y para vosotros, amigos presos, es esta medalla por el mucho amor y dolor que pasáis cada día en «La fábrica del llanto y el telar de las lágrimas».

Muchos llegasteis aquí predeterminados ya por origen. «Porque él mundo os ha hecho así». Si yo naciera en esas circunstancias estaría aquí.

Siempre fui cura de barriadas pobres. De aquellos niños que bauticé, muchos están hoy aquí, principalmente desde la crisis, y os puedo asegurar que duele. A muchos me tocó enterrarlos con mucha tristeza, con los perdones sanantes y sanadores pero con muchas lágrimas. Recuerdo un libro: La agenda de los amigos muertos. Aquella chiquita, llena de vida y futuro, dio un día un mal paso y ya no fue capaz de salir de un fracaso total. Iba anotando, conscientemente, los amigos que le iban cayendo cada día, hasta que le tocó a ella. Ese día la agenda se apagó y se quedó en ser. Ya no fue más.

Esta medalla también es para ti, educador o funcionario. Sólo vosotros, queridos funcionarios, sólo vosotros seguís a diario, hora a hora, viendo la persona en su dignidad originaria. Soy testigo, somos testigos del amor y dedicación. Si alguien no concuerda es porque vive muy lejos de vosotros. Os vi llorar y volver a casa con lágrimas cuando no pudiste hacer otra cosa o cuando aquella persona que te parecía erguirse se hunde de nuevo. Y os vi sonreír y bien contentos cuando te cruzas con alguien y lo percibes triunfando honradamente.

Ya sé que hay fallos en todos los colectivos, y a veces bien serios. Esos no los justifico con lo que estoy diciendo. Ni vosotros tampoco. Cualquier abuso nos hace daño a todos.

Esta medalla es de todos los voluntarios, no mía. De la toda la Pastoral Penitenciaria y de los entrañables compañeros de Teixeiro, de todas vuestras familias y de las de los presos. Y pertenece a las comunidades que deseamos un mundo más justo. Por eso os la agradezco y os la ofrezco a todos. Y cuando la quieras poner en tu corazón para reconocerte en tu labor de hombre o mujer de bien o mismo para «afotarte» con ella puesta, no te prives. Es tuya porque tú la mereces más que yo.

Como la recibió María Fe Rodríguez López de Cáritas Santiago o los amigos de ASFEDRO de Ferrol. Todos caminamos hacia un proyecto común. Esta medalla mía es de los que me recibís tan cariñosamente a la entrada, pasando luego por el Sr. Director, como figura representativa en la que incluyo a todos. Pero permitidme que la comparta principalmente del con los del «Molinillo» para dentro donde de verdad está nuestra razón de ser y actuar. Ahí se verá si esta medalla se convierte en «verdadero mérito social penitenciario».

Esta medalla es tuya, amigo lector, lectora. Pero no te quedes con ella. Mira entorno a ti. Tenemos de írsela pasando a todos esos y esas que ves, en un rato de reposo, para agradecerles la misma dedicación y entrega tan callada y silenciosa por un mundo más justo y humano donde se pueda ver el rostro de Dios. Por eso el mérito se tiene si se tiene y si se le trabaja a diario con rectitud de intención. Oye!: ¡Mira cuantos se han pasado ya la medalla! Por eso hay esperanza.

Tuve que hacer una tesina para un máster universitario sobre Pastoral Penitenciaria. El título me lo ofreció una venerable anciana mucho mayor que yo. Me preguntó por la familia y me dijo: ¿Y tu otro hermano donde está? (Le respondí enseguida) …Ese lo tengo en la cárcel, ¿sabe? Le expliqué a qué me dedico ahora ya de viejo. Ella ya no recordaba que yo sólo tengo hermanas, sólo mujeres. También me tocó estudiar a fondo la soledad en la cárcel.

Gracias a vosotros, querida familia penitenciaria. Celebro mucho haberos conocido. Pero quiero celebrarlo con vosotros enseguida en la calle y con proyectos de auténtica esperanza. Mi vida, mi vejez, tiene así más sentido. Necesitamos en la sociedad conocernos con más proximidad y cercanía. Luego todo es distinto.

Gracias a todos de todo corazón en el nombre de Pastoral Penitenciaria de la que tengo la suerte de formar parte. Para vosotros sí que también es esta medalla, por tenerla en vuestro ADN: «Tratad y preocupaos de los presos como si vosotros mismos estuviereis encadenados con ellos; preocupaos de los que sufren, porque vosotros también tenéis un cuerpo». (Hb 13, 1-3). Gracias a todos. Esta medalla es vuestra.

Centro Penitenciario de TEeixeiro, A Coruña

Más en Religión

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by