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España no está para "gastar pólvora en salvas"

Los Acuerdos Iglesia-Estado, escollo en los pactos de estos días

"La Iglesia ha sido el trapo rojo para que el toro embista"

12 Mar 2016 - 17:32 CET
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(Juan Rubio).- Al parecer, según se va sabiendo, en este galimatías de pactos políticos y de enmiendas a los programas electorales, todo un juego de cambio de cromos, solo el Partido Popular tiene claro que no tocará los Acuerdos Iglesia-Estado, firmados en 1979, entre el Gobierno español y el Vaticano.

Lo contaba un reportaje publicado una en la cadena de periódicos de un grupo de comunicación, conocido por su «viejo catolicismo». Una pieza llena de imprecisiones, que partía de algo, erróneamente, confundiendo el concepto del Concordato de 1953 y los Acuerdos de 1979, consensuados, votados y firmados un año después de promulgarse la Constitución democrática. Y no se detiene a explicar el contenido exacto de esos acuerdos.

Este asunto fue sutilmente abordado por el PSOE, intentando no meterse en charcos que le robarían votos. En este sentido solo recordar la frase que en un Comité Federal en Ferraz, dijo el que fuera vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra a quienes, en el seno de su partido se empeñaban en romper estos acuerdos. El histórico socialista atajó la disputa con esta frase: Es extraño este empecinamiento en un momento en el que España no está para «gastar pólvora en salvas». «Lo que no esté roto, no lo arregles».

Me pregunto si el estado dinero tendría suficiente dinero para que, una vez desalojados los religiosos y religiosas de sus colegios, hospitales, asilos, guarderías, etc….abrir centros públicos, sin conciertos. Si supiera o calibrara el PSOE, IU y Podemos el voto que tienen de «gente Iglesia» …no se empeñarían tanto.

Igualmente qué harían con el Patrimonio Histórico, artístico y cultural, hoy en manos de la Iglesia española, creado, cuidado y sostenido por ella. O olviden que, pese a sus ayudas, la Iglesia pone medios humanos, que trabajan «gratis et amore» . Tendrían que convocar concursos de oposición para crear puestos de trabajo, cuando en los últimos años se han comprometido a adelgazar el personal administrativo.

Si tanta gana tienen de esta ruptura, no me entra en la cabeza ver cómo, y solo hablo del Sur, tanto se afanan políticos de izquierda en colaborar económicamente , para la compra de enseres y objetos de culto en el mundo cofrade. Además, si así piensan, y es lo que pretenden, dejarían de apoyar manifestaciones religiosas como las grandes romerías del Sur, los grandes actos entorno a la Semana Santa, la declaración de Fiestas de Interés Turístico las fiestas religiosas y dejarían de nombrar alcaldes o alcaldesas honorificas a cristos, vírgenes y santos. Y, por supuesto, dejarían de presidir procesiones , vara en mano, en algunos casos deseosos de cambiar la vara por el báculo.

Si la llamada «izquierda» ( algo que ya ha pasado a ser un vocablo obsoleto) se empeña en rupturas, mientras la boca se les llena de palabras como diálogo, acuerdos, pactos, convivencia, estarían construyendo sobre bases sectarias y de cuño totalitario. Muchos apelan a la situación de Libertad religiosa que desde 1905 vive Francia, pero olvidan cómo en el país vecino se ha asentado en este ultimo siglo una conciencia de «laicidad positiva» no excluyente, pero respetuosa y no beligerante.

Y por último, olvidan que hacen un favor a sus contrincantes de la «derecha», en cuyas filas hay gran variedad de agnósticos. Ya son muchos los que hablan del PP como una «derecha sin Dios«. España hace tiempo en el que el catolicismo se vive de forma sociológica y epidérmica.

La Iglesia, como ha venido siendo en la historia de España durante los dos últimos siglos, ha sido el trapo rojo para que el toro embista. No ha habido forma de cuajar un entendimiento, como el que se ha logrado, pese a contadas ocasiones en que se han exacerbado los ánimos por parte de colectivos residuales, con estos acuerdos de 1979. Es este un país en el que o se va tras el clérigo con un bastón, o delante de él con una vela. Nunca al lado y dialogando. » Ay Señor mío, que mal acompañado vas. Si malos son los que van delante, peores son los que van detrás», dice el chascarrillo, refiriéndose a los dos poderes locales, don camilo y don Pepone, el cura y el alcalde, de Guareschi, podrían servir de ejemplo para que una laicidad positiva se asiente en la conciencia de este país que quiere cambiar las formas de gobierno, pero amarrados al duro banco de viejas guerras.

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