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El mercedario presenta su nuevo libro, "Nacer de nuevo" (PPC)

Alejandro Fernández Barrajón: «Lo que más me ilusiona es ver a Dios en las cosas pequeñas de la vida»

"Se encuentra a Dios mirando con fe, con ingenuidad. Sin prejuicios. Con ojos de niño"

30 May 2017 - 11:31 CET
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(Jesús Bastante).- Libertad, oración, amor, esperanza y las experiencias de las que está llena la vida. Son algunos de los temas sobre los que reflexiona Alejandro Fernández Barrajón en su nuevo libro «Nacer de nuevo», editado por PPC: libro que presentará este domingo 4 de junio, por la mañana, en la Feria del Libro de Madrid.

 

Hoy nos acompaña un buen amigo de esta casa, Alejandro Fernández Barrajón. Es religioso mercedario, fue presidente de CONFER en su tiempo, y ahora tiene un proyecto muy interesante en Salamanca, una residencia con la que está muy ilusionado y de la que ya hemos hablado aquí.

Alejandro, bienvenido. Hoy vamos a hablar también de vida, pero de la tuya. La tuya hecha libro porque Alejandro acaba de escribir «Nacer de nuevo» en la editorial PPC.

¿Qué es «Nacer de nuevo»? ¿Qué cuentas en él?

Es un grupo de experiencias sobre mi vida, mis ideas personales sobre la libertad, la oración, el amor, sobre temas que me llenan y me afectan mucho.

¿Como cuáles?

El amor, la oración, la esperanza, experiencias personales que he tenido en la vida.

¿De dónde surge esta idea, Alejandro?

PPC me pidió que hiciera un libro para ellos. Me animé a hacerlo desde lo que yo siento y vivo, desde la experiencia cotidiana, de Dios. De lo que más me ilusionó, que fue ver a Dios en las cosas pequeñas de la vida.

Esas cosas pequeñas que las prisas, las ansias de estar en todas partes y en no llegar a nada, no nos permiten ver. Somos un poco como el conejo de Alicia, con nuestro «llego tarde, llego tarde».

Lo peor es que enfermamos.

No vivimos la maravilla del camino.

Tener tiempo para nosotros, ser capaces de disfrutarlo, de vivirlo y de compartirlo. No, para vivir con angustia. Y con prisas. Somos un poco ciegos en eso.



Hablas de tiempo, de las prisas, de Dios, que habita en lo pequeño… ¿Como descubrimos a Dios en esas pequeñas cosas? Porque, últimamente da la sensación de que hay un regreso a lo espiritual y un momento de búsqueda. Pero tenemos imágenes de Dios como muy grandes, al que le pedimos que obre milagros por nosotros. Y el Evangelio nos dice que el Señor se presenta ante los pequeños.

¿Cómo se encuentra a Dios en lo pequeño y cómo lo encuentras tú?

Se le encuentra mirando con fe, con ingenuidad. Sin prejuicios. Con ojos de niño; limpios y tiernos. Ojos de misericordia, como quiere el Papa que miremos.

¿Esto es posible? Cada año que pasa en la biografía de cada uno, se hace más complicado.

Mi padre, que está enfermo, con Alzheimer, ha vuelto a ser un niño de nuevo, suele hablar de cuando era niño, de sus padres. O sea, no es difícil. Los años nos ayudan a ser niños.

Hay una película de animación, «Del revés», que habla de cómo los sentimientos luchan en el interior de las personas. La protagonista es una niña que ve cómo su «Alegría» (que es uno de los personajes de los que manejan su nave interna), desaparece de su vida y deja paso a «Tristeza», que la invade cada vez. Y comienza en su interior una alocada carrera para equilibrar las cosas. La niña va experimentando una serie de emociones, que se van colocando en su interior al tiempo que ella va dejando de ser niña.

El Evangelio y el Papa también, nos lo están diciendo continuamente. El Evangelio es una continua fuente de alegría y una responsabilidad para ofrecer esa alegría.

¿Cuál es tu receta, si es que tienes una?

Mi receta es súbete al monte. Desde allí ves todo el pueblo, precioso. Para mí el campo es sanador, he sido pastor de pequeño. El campo es presencia de Dios viva. La encíclica «Laudato si», del Papa, me encanta. Es, para mí, como una puerta a la vida y a la esperanza.

¿Qué piensa de este Papa?

Me emociona y me encanta. Soy pro-Francisco al cien por cien.

¿Y es asumible, lo que nos pide Francisco, en esta Iglesia que tú tan bien conoces, en la Iglesia española?

Lo que no es asumible es esto que critica el Papa, lo que está diciendo de los trepas, cómo obsesiona el dinero a la Iglesia, lo de ser príncipe. Eso es lo que no es asumible. Lo que predica el Papa, es lo que es asumible.

Ya, pero la práctica, ya sabes que no ha sido esa.

Hay que luchar contra eso, porque si no, nos quedamos en un Evangelio descafeinado, que no llaga a nadie. Así estamos. ¿Por qué en la Iglesia no hay jóvenes? Ellos critican ese tipo de vida que hemos vivido, de poder, de ambición, de trepas… Eso, no es la Iglesia de Jesús. No puede ser.



Lo que pasa es, que cada vez que alguno abrimos la boca para hablar de esto y defender al Papa, también nos caen o te cae, que te ha pasado, más de algún palo.

También hablas en el libro de esas luces y esas sombras en la búsqueda de la luz. Esas experiencias, son difíciles de llevar.

Seguiremos insistiendo con todos los palos que nos den, porque merece la pena.

Dices de que el libro no habla de tu enfermedad, pero tú tuviste, hace unos años, un problema físico bastante grave que te ha cambiado la vida, en cierto modo.

Y la voz. Como puedes comprobar, mi voz es muy torpe.

Ha mejorado muchísimo.

No sé. Al final, eso me importa poco. Lo que me importa es poder transmitir a los demás lo que siento y lo que respiro. Y en ese sentido, no puedo hablar pero puedo escribir. Lo que quiero es transmitir lo que siento y lo que llevo, como pueda.

¿Qué te gustaría decirle a un potencial lector que nos estuviera viendo, o leyendo, sobre este libro? ¿No para que lo compre, que también, sino sobre lo que le puede ofrecer?

Yo te voy a decir lo que me ha escrito una señora, hace poco, sobre el libro. Me ha dicho: «Mira, Alejandro, este libro me ha emocionado mucho, porque lo que yo siento, lo he visto reflejado en el libro. Estaba buscando una respuesta y la he encontrado en el libro. Te lo agradezco mucho y te animo a que sigas escribiendo más y más, y compraré tus libros. Todos».

Una mujer sencilla, que ha encontrado respuestas a las preguntas que se hace, en el libro.

Además, vende bastante, para el negociado de lo religioso.

Best seller no podemos ser, pero mira, yo estoy contento. Para mí, lo importante no es si vendo mucho o poco. Es, que cuando yo escriba, le llegue a alguien. Cuando alguien me dice que le he ayudado, me anima a seguir escribiendo.

¿Te veremos en la Feria del libro?

Sí, nos podéis encontrar en la caseta 206.

¿Sabes ya el día?

Sí, el 4 de junio por la mañana.

El domingo 4 de junio, por la mañana, en la caseta de PPC, que es la 206.

Entiendo que sigues con algún proyecto entre manos.

Siempre.

¿Y pintando?

Ahora mismo voy a comenzar a pintar otra vez.



Tú, que has vivido la enfermedad en tus propias carnes, ahora estás en el otro lado, el del cuidador, porque estás cuidando a tu padre. Es una experiencia que yo no se la recomiendo a nadie, pero sí que es cierto que una vez que aparece, doy fe, puedes vivir una serie de experiencias que son impagables. ¿Cómo se pasa de estar en un lado de barrera, en una cama, a estar en la otra, cuidando?

Yo siento mucho lo que mi padre vive, porque lo he vivido yo. Me siento muy identificado con él. Empatía total. He vivido la dependencia, el no poder hacer las cosas por uno mismo, la debilidad. Ahora puedo ser su samaritano, su apoyo y su bastón.

Para mí, es una emoción inmensa estar con mi padre. Ahora, también digo que es muy duro pelear con él; no razona, tiene que ser lo que él diga y a veces, no puede ser. Es imposible, y se enfada… Pero, a pesar de todo, yo le descubro que estoy a su lado, que lo amo y que lo protejo. Tenemos un pacto los dos, le pregunto: «¿Cuál es nuestro pacto?» Y me dice: «Tú me cuidas y yo te cuido». Quiere cuidar de mí, el pobre. Y no puede.

Sí que puede. Mi padre y yo tuvimos un pacto similar cuando él empezó a tener Alzheimer. Pronto va a hacer un año que murió y le echo mucho de menos porque me sentía, de alguna manera, protegido. En los momentos de debilidad, especialmente.

Y luego, ya que estamos, supongo que te pasará un poco lo que a mí; tenemos a una super-heroína en casa que siempre ha sido cuidadora de todo el mundo, y además, es la que probablemente esté sufriendo más directamente esos cambios de humor y esas cosas que ocurren cuando dejas de ser quien eres. La madre, la esposa.

Un ejemplo de fidelidad total. De amor incondicional en todo, con lo duro que es a veces. Qué ternura y qué misericordia. Qué cercanía con él. Me he quedado admirado. Yo, casi no soy capaz de hacer lo que hace ella. Es increíble.

Es un homenaje. Además, hay que cuidarlas también a ellas, porque después cuando fallece el enfermo, todo ese cuidado que has tenido que llevar, te deja un vacío.

Ella me dice: «Hijo, contigo estoy feliz en casa».

Porque también siente que te puede cuidar.

Y me apoya mucho, me anima a que esté con mi padre. Son momentos que surgen en la vida en los que hay que acudir a donde se pueda. También hago visitas a la Merced, que también es para mí muy grato apoyar a mis hermanas.

Son tu familia.

«Nacer de nuevo», de Alejandro Fernández Barrajón. Que no nos cansemos nunca de estar renaciendo. De resucitar haciendo memoria de Jesús en nuestra propia vida y con la gente a la que queremos y que nos quiere. Y también con los otros.

Hay que aprender a amar a todos.

Ayer me encontré a una señora en el metro que no podía caminar. Una mujer de 97 años e iba en el metro, fíjate.

Le dije: ¿La ayudo, señora?

Me contestó: por favor. -le di el brazo-

Y usted, ¿quién es? -preguntó-

Yo le dije: Soy sacerdote.

Y ella: Ya decía yo. Tiene pinta de filósofo. Mire, yo soy agnóstica.

Yo dije: Bueno, estupendo. ¿Es buena persona?

Ella: Claro.

Yo: Hay que mirar el corazón de la gente.

Ella: Los curas no piensan como usted.

Yo: Pues yo pienso que es usted buena. Y la voy a amar como dice que es.

Ella: Le agradezco mucho que sea así. No había caído en eso.

Además, una de las cosas que son una gran verdad, para los que creemos y para los que no, supongo, es, que aunque tú no quieras a Dios, Él no se cansa de quererte.

Cuando no creemos en Él, Él cree en nosotros, siempre. Así es.

«Nacer de nuevo», de Alejandro Fernández Barrajón. Editado preciosamente, como siempre, por PPC.

Un placer, Alejandro.

Como siempre, contigo igual. Eres un gran amigo, te lo agradezco mucho.

Y ahora, ustedes no lo van a ver, pero este amigo y yo nos vamos a ir a celebrar la vida. Vamos a ir a un restaurante, al Robin Hood, del Padre Ángel, para que lo conozcas.

Excelente. También somos buenos amigos.

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En el libro cuento experiencias sobre mi vida, mis ideas personales sobre la libertad, la oración, el amor, sobre temas que me llenan y me afectan mucho

Se encuentra a Dios mirando con fe, con ingenuidad. Sin prejuicios. Con ojos de niño; limpios y tiernos

Los años nos ayudan a ser niños

El campo es presencia de Dios viva

La encíclica «Laudato si», del Papa, me encanta. Es, para mí, como una puerta a la vida y a la esperanza

Este Papa me emociona y me encanta. Soy pro-Francisco al cien por cien

Lo que me importa es poder transmitir a los demás lo que siento y lo que respiro

Para mí, lo importante no es si vendo mucho o poco. Es, que cuando yo escriba, le llegue a alguien

Cuando alguien me dice que le he ayudado, me anima a seguir escribiendo

Cuando no creemos en Dios, Él cree en nosotros, siempre

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