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José Ignacio Calleja

Miguel Ángel Blanco: veinte años después

"Aquel día no fue un día, sino una eternidad"

José Ignacio Calleja 10 Jul 2017 - 08:22 CET
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(José Ignacio Calleja).- Aquel día de julio fue único para todos,… para ti.
Fue algo terrible.
Nos mirábamos sin hablar
o hablábamos sin mirarnos.
Justo las palabras imprescindibles,
incrédulos,
conteniendo la respiración.

Aquel día no fue un día, sino una eternidad.
Un vacío en el aire,
una espera en vilo y hueca,
un desvivirse por creer sin motivo,
… no serán capaces.

¡Qué ingenuos fuimos, qué ingenuos éramos!
Por humanidad, nos decíamos,
seguro que por humanidad.
Al menos por humanidad, no lo harán.

Por los suyos, por la dignidad de los que los aman en sus casas,
siquiera por eso, no lo harán.
Y lo hicieron,
¡vaya que si lo hicieron!
Te asesinaron.

Llevábamos años contra ellos, pero…
Allí perdimos lo que nos quedaba de esperanza.
No eran capaces de humanidad,
no eran capaces ni en el momento más extremo,
no sentían nada fuera de su causa,
el odio era su partera.
No eran capaces de humanidad.

Y así, hasta hoy.
De esto se trata, de recuperar la humanidad.
No fueron capaces.

¿Cuándo lo serán?
Cuando te recuerden y digan,
¡perdón por lo imperdonable!
Para vivir, ¿tú?
No, para vivir ellos,
para vivir nosotros.

Reconocer el mal y pedir perdón,
para vivir.
Para la justicia, la del espíritu, también.
Para darla y reclamarla,…
el perdón es su puerta. La del espíritu.

¿Cuándo lo serán?
Cuando amen la justicia del espíritu más que a su nación.
¿Es posible? Es posible. Es sencillo.
¡Ponte en su lugar
y respeta a los otros más si cabe que a ti mismo!
Es posible, es sencillo.
Algo se mueve, yo lo espero todavía.

La dignidad de todos, el espacio del espíritu,
no hay otra ley que la preceda.
Y ¿los adversarios? La dignidad de todos.
Y ¿los enemigos?… ¿los enemigos?,
la dignidad de todos, siempre.
Justicia del espíritu, te amo.

 

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