(Pedro Casaldáliga).- Oportunísimo el tema y urgentísimo. Los varios fundamentalismos justifican todo tipo de violencia y de segregación y son diametralmente opuestos a la «fundación» de una Humanidad libre y fraterna. Nos pueden alcanzar a todos: en el fundamentalismo prepotente de los grandes o en el fundamentalismo desesperado de los pequeños. Hay que ir a las causas profeticamente.
A la luz de nuestra fe evangélica, sabemos muy bien Quien es «la piedra fundamental». En Él «fundamentamos» nuestra libertad y nuestra esperanza. Con Él caminamos Reino adentro. (Entre «la nube de testigos» que nos envuelve, este año el Congreso siente especialmente la presencia amorosa de dos grandes teólogos-teologales, Julio Lois y José Comblin).
Amén, Axé, Awire, Aleluia!
Pedro Casaldáliga
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