(Giovanni Maria Vian)- No es casualidad que la jornada que se consideraba más política de la estancia papal en Cuba, durante la cual tuvo lugar en La Habana la visita de cortesía al presidente Raúl Castro, comenzara en la región meridional, es decir, en el pequeño santuario mariano de la Virgen de la Caridad del Cobre, donde se venera la imagen barrocca de María con el Niño en brazos. Se está celebrando -en el signo de la caridad, que es propio de la patrona de la isla- el iv centenario de su hallazgo prodigioso y Benedicto xvi ha llegado precisamente como «peregrino de la caridad» para sostener y animar la fe de los católicos cubanos, en la patria y fuera de ella, mostrando cuál es la verdadera política de la Iglesia.
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