(Pedro Pierre)- Con la lucha que se está llevando en Ecuador contra la Chevron-Texaco nos estamos enfrentando a una empresa de las más representativas del capitalismo mundial, salvaje por definición. Su meta es el mayor lucro a toda costa, sin importarle la salud, ni la vida de las personas ni la protección de la naturaleza. Cuarenta años después se ven los daños pasados y actuales: la lista de muertos, el sinnúmero de enfermedades, las mil lagunas de petróleo derramado y las incontables destrucciones a la fauna y la flora de la Amazonía.
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