(Reflexión y Liberación)- Con el fallecimiento de Carlos Camus Larenas, obispo emérito de Linares, entra en fase terminal toda una generación de pastores de la Iglesia Católica que contó, al menos, con tres características; lucidez, humanidad y valentía. La lucidez le valió a esos obispos para ubicarse en el momento histórico que les tocó vivir y asumir sus tareas; la humanidad, para revertir una imagen de jerarquía lejana del pueblo y solemnemente celestial en sus actuaciones; y la valentía, para enfrentar los problemas más urgentes y acuciantes.
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