(Luis Miguel Modino).- Este domingo se celebran las elecciones generales en Brasil, en las que serán elegidos el Presidente de la República, los gobernadores de cada uno de los 27 estados en que se divide el país, los senadores y los diputados federales y de cada estado. En el caso de que el presidente y los gobernadores no consigan mayoría absoluta, habrá una nueva elección el último domingo de octubre entre los dos candidatos más votados.
«Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano» le decía el Papa Francisco a un joven en un encuentro en el aula Pablo VI el día 7 de junio de 2013, haciendo suyas las palabras de Pablo VI en las que afirmaba que «la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común».
Pero, ¿qué es lo que nos lleva a involucrarnos? En una sociedad en la que las visiones individualistas y reduccionistas dominan la realidad, debemos descubrir la necesidad de involucrarnos en aquello que forma parte de nuestro cotidiano para así poder construir un mundo mejor para todos. Uno de los pecados en que podemos caer es el de querer aprovecharnos de nuestra posición para buscar a través del ejercicio de la política beneficios para nosotros mismos o los grupos a los que representamos.
Este pecado está muy presente en la política brasileña, haciendo que en el senado, en el congreso y en las asambleas de los diferentes estados existan lo que se denomina como «bancadas», verdaderos grupos de presión, entre los que cada vez cobra más importancia la llamada «bancada evangélica», formada por los representantes de las Iglesias evangélicas pentecostales.
Algunos de estos candidatos, como ha aparecido repetidamente en los medios de comunicación a lo largo de este tiempo de campaña, han usado «argumentos divinos» para exigir el voto de sus correligionarios. En este sentido, han corrido como la pólvora en las redes sociales los comentarios jocosos y las descalificaciones hacia el Pastor Everaldo, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Social Cristiano, después de sus palabras en el debate del último jueves, día 2, en la TV Globo, la más vista del pais, en el que participaron los siete principales candidatos.
Son las primeras elecciones después de las multitudinarias protestas que tuvieron lugar en junio y julio de 2013, en las que se exigían mejores servicios de transporte, salud, educación…, pero en las que sobre todo se reclamaba contra la corrupción y la forma de ejercer el poder por parte de aquellos que son elegidos, mostrando el deseo de construir un nuevo pais, a partir de actitudes ciudadanas y de cambiar el sistema político y apartar a aquellos políticos que colocan sus intereses particulares sobre los de la nación.

Antes de iniciarse la campaña electoral, la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués) elaboró un documento sobre las elecciones que lleva por título «Desafios ante las Elecciones 2014» y una cartilla para ser trabajada en grupo «Su voto tiene consecuencias: un nuevo mundo, una nueva sociedad». En esta cartilla se dice que «de la acción de cada político va a depender la suerte de muchas personas para mejorar o no sus condiciones de vida» y se pregunta qué quieren decirnos las manifestaciones del 2013.
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