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Educador de niños pobres en Perú

Fallece a los 80 años el jesuita español Antonio Bach

Fue uno de los baluartes de 'Fe y Alegría', asociación educativa jesuita

21 Ene 2015 - 17:50 CET
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El misionero jesuita Antonio Bach, que nació en Madrid hace 80 años y ha desarrollado toda su labor en Perú educando a los niños pobres, falleció el pasado 17 de enero en Lima, tras 62 años en la Compañía de Jesús y 48 de sacerdocio. Desde hace algunos años sufría dolencias cardíacas.

El padre Bach era muy conocido por muchos jesuitas de la provincia de España y especialmente por todos los que han hecho la campaña Fe y Alegría en Perú desde 1967.

Antonio Bach nació en Madrid el 13 de noviembre de 1936 en el seno de una familia catalana. En 1952 ingresó en el noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez y finalizó esta etapa de formación en Miraflores.

Tras hacer dos años de magisterio, estudió teología en San Cugat del Vallés (Barcelona) y se ordenó de sacerdote en Madrid en 1966. En 1968 regresó a Perú, y, desde entonces, ha estado destinado en Fe y Alegría –cuyo objetivo fundamental es la educación de calidad de los pobres–, donde ha sido director nacional hasta 1988, secretario general y coordinador internacional desde 1990 hasta 1995.

Fe y Alegría se ha convertido con Bach, según indica la Compañía de Jesús, en «el gran referente de la educación popular en el Perú». Concretamente, destaca su dedicación en las construcciones de los colegios, los viajes continuos por todo el país, su dedicación a las órdenes de religiosas y su amor por los niños.

Desde la Compañía de Jesús le recuerdan como «un gran compañero» que tenía «un excelente y fino humor» y como «un hombre entregado sin reservas».

En una carta enviada por el padre Bach al director de Obras Misionales Pontificias (OMP) en España, Anastasio Gil, el sacerdote cuenta su testimonio de vida como sacerdote y educador en una misión en la que aseguraba que era «muy feliz».

«Fe y Alegría me ha enseñado que en un despacho podía realizar plenamente el ideal de trabajar con los pobres y la educación y realizarme como sacerdote. Este es mi primer testimonio: la administración tiene un sentido de Evangelio. En FA me he realizado plenamente como sacerdote con la pastoral que yo había soñado. (RD/Agencias)

 

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