(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- En un país donde las grandes propiedades contrastan con las masas ingentes de campesinos sin tierra, la labor de la CPT, Comisión Pastoral de la Tierra, por sus siglas en portugués, siempre ha sido un contrapunto que ha defendido los derechos de los que muchos colocan al margen de la historia.
Nacida el 22 de junio de 1975, el día uno de junio de este año, durante el Encuentro Brasileño de Movimientos Populares en Diálogo con el Papa Francisco, celebrado en la ciudad de Mariana, fue lanzada la Campaña «CPT 40 años», con la que se pretende dar a conocer la misión llevada a cabo a lo largo de todos estos años, haciendo posible que sean conocidas tantas historias de lucha que ayudaron a hacer realidad el Reino de Dios entre los campesinos pobres de Brasil.
El nacimiento de la CPT fue en circunstancias difíciles. Brasil estaba inmerso en plena Dictadura Militar y es en ese contexto, en un encuentro de obispos de la Amazonia, celebrado en Goiania, donde hasta hoy tiene su sede la Coordinación Nacional de la CPT, que surgió este instrumento de lucha que pretendía ser voz profética que denunciase la grave situación vivida por los trabajadores rurales, especialmente en la región amazónica, explotados y sometidos a trabajo muchas veces esclavo, después de ser expulsados previamente de sus tierras.
En uno de los carteles de la Campaña se puede leer «Hace 40 años abriendo cancelas para un futuro mejor», lo que refleja el espíritu que ha acompañado desde el inicio a esta organización, derribando las cercas que crean divisiones en una sociedad donde la injusticia es el pan nuestro de cada día. Esta lucha por un futuro mejor ha llevado a orientar el trabajo en diferentes direcciones, dependiendo del lugar geográfico y el momento histórico, haciendo que los agentes de la CPT hayan estado al lado de las familias que eran expulsadas de sus tierras para llevar a cabo grandes proyectos de infraestructura, como son las grandes hidroeléctricas, a acompañar la Reforma Agraria, concretizada en millares de asentamientos rurales, a potenciar la agroecología… Todo ello buscando que el hombre y la mujer del campo se convirtiesen en protagonistas de su propia historia de vida.
Esta lucha tuvo sus consecuencias para muchos, que pagaron son su vida o con la persecución abierta contra ellos. Entre los mártires de la lucha por la tierra podemos destacar al Padre Josimo Tavares, de cuyo asesinato se han cumplido 30 años el pasado mes de mayo. Pero no podemos olvidarnos de Pedro Casaldáliga, sobre cuya cabeza siempre apuntaron las miras asesinas de los grandes terratenientes de la región del Araguaia, ni del ya fallecido Monseñor Tomás Balduino, uno de los grandes impulsores de la CPT, compañero de lucha de Casaldáliga y que tantas veces fue difamado, inclusive dentro de la propia Iglesia Católica, hasta por algunos de los que compartían la misión episcopal. Hoy su nombre se perpetúa en el Centro de Documentación Don Tomás Balduino, que recopila los conflictos en el campo y que cada año elabora un dossier en el que se recogen las diversas situaciones de persecución a las que los hombres y mujeres del campo se ven sometidos y que se ha convertido en un instrumento que muestra cómo los derechos humanos no son respetados en Brasil.
En la Campaña de la CPT han querido participar destacadas personajes públicos de la sociedad brasileña, conocidos por su implicación en diferentes luchas sociales. Entre ellos cabe destacar la presencia de la actriz Leticia Sabatella, el actor Osmar Prado o el eminente teólogo Leonardo Boff, cuya voz profética resuena en todos los rincones del mundo.
Mirar para el pasado no es suficiente si esto no ayuda a construir el futuro. Por eso desde la CPT no se quieren perder de vista algunos elementos que pueden ayudar a construir las novedades que se avecinan. Por ello insisten el reafirmar su espiritualidad y su carácter pastoral, en fortalecer la vida y protagonismo de las comunidades, en denunciar lo que favorece el capital y acaba con los derechos, en dar protagonismo a las mujeres y los jóvenes campesinos, en no olvidarse de la formación. Todo ello para garantizar una presencia solidaria, profética, ecuménica, fraterna y afectiva, que presta un servicio educativo y transformador junto a los pueblos de la tierra y de las aguas, para estimular y fortalecer su protagonismo.
Dada la importancia que la Amazonia tiene en el contexto socio-político brasileño y mundial la CPT ha querido incentivar el trabajo en común en la región, entrando a formar parte de la Red Pan-Amazónica, REPAM. Todo ello para poder enfrentar mejor los desafíos y conflictos que van surgiendo cada día. Una muestra de ese trabajo es el reciente documento «Amazonia, um bioma sumergido em conflictos».
A pesar de las dificultades que la CPT enfrenta, inclusive dentro de la propia Iglesia Católica, los ánimos continúan firmes y no se cansan de luchar para hacer realidad un mundo mejor. Como nos recuerda el Papa Francisco, la lucha por Tierra, Techo y Trabajo debe estar presente en la vida de todo discípulo. Encerrarnos dentro de nosotros mismos y de nuestras estructuras, muchas veces caducas, nos aparta de aquel que debe ser objetivo no sólo de la CPT, sino de todos, hacer realidad el Reino de la Justicia.
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