Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

"Dar en firme este paso Gobierno.FARC es un gran comienzo"

Arzobispo de Cali: «La paz de Colombia no es una elección como otras, sino una opción de vida»

"Construir esta paz ha costado 50 años de guerra y cuatro de conversaciones"

25 Ago 2016 - 09:25 CET
Archivado en:

Más información

La Iglesia, ante el acuerdo Gobierno-FARC: «Es una gran noticia para Colombia y un gran beneficio para la patria»

(Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali).- En la entraña de la fe judía, el bien común de la paz se hace cotidianidad con el saludo: ¡»SHALOM»! ¡»PAZ»! En el cristianismo, se recibe como «don del Resucitado», que se hace presente, nos enseña las cicatrices de la violencia de la cruz, nos da su Espíritu o FUERZA resucitadora, nos sitúa en la senda del perdón y la reconciliación y nos sienta a la mesa de la Eucaristía, banquete de la paz.

Sólo hay paz verdadera y duradera más allá del Calvario y de los sepulcros impuestos por el asesinato, por el abuso del poder y de la fuerza, por la guerra y el derramamiento de sangre. Sólo hay paz cuando las tinieblas del engaño y el miedo a quienes matan y aplastan la dignidad y la verdad, se rompen con la presencia transformadora y el saludo pacificador del Resucitado: ¡»LES TRAIGO LA PAZ»! La PAZ DE CRISTO inicia con su nombre, en el encuentro con el Resucitado, en ese morir en vida con Él a la culpa, a las cadenas del mal, al odio, al poder de la muerte. La PAZ DE CRISTO es la gracia de la victoria con Él y de su presencia como SEÑOR y SERVIDOR en nosotros, entre nosotros. Es una paz que no la da el mundo, pero que la hemos de llevar a todos: «PAZ A ESTA CASA», «La paz esté contigo», «Pueden ir en paz».

En sus expresiones sociales, el don de la paz se convierte en capacidad de acoger al otro como diverso e igual, como aquel a quien sirvo y no de quien me sirvo; en capacidad de diálogo y de acuerdos; en convivencia fraterna y democracia respetuosa; en honestidad y honradez ciudadana con el «derecho» y el «deber» de la paz para todo hombre y mujer colombianos: «La paz es un derecho y un deber DE OBLIGATORIO CUMPLIMIENTO» (Artículo 22 de nuestra Constitución de 1991). «TODA PERSONA ESTÁ OBLIGADA A CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES. Son deberes de la persona y del ciudadano: «PROPENDER AL LOGRO Y AL MANTENIMIENTO DE LA PAZ» (Artículo 95, numeral 6).

He ahí la razón de la HONESTIDAD CIUDADANA frente a la paz del País, entre todos los connacionales, igualados por dignidad, derecho, deber, diálogo y acuerdos legítimos y legitimados. Construir esta paz nos ha resultado un imposible dramático, trágico, polarizado en extremismos irreconciliables. Ahora se da un paso, después de 50 años de guerra y 4 de conversaciones en La Habana, Cuba.

Y se dará, probablemente, un plebiscito para refrendar masivamente como pueblo estos acuerdos, hechos entre Gobierno y FARC, con mandato popular en las elecciones presidenciales pasadas. ES HORA DE EJERCER LA HONESTIDAD CIUDADANA CONSTITUCIONAL, superando los motivos del odio, la sospecha, la mentira y la manipulación para mantener privilegios, poderes e intereses de parte. Es hora de actuar como Nación y no como partidos: La honestidad ciudadana exige muchísimo más que ser uribista o santista, o de cualquier partido o credo religioso. Es honestidad con la vida truncada de las víctimas de la violencia y la guerra; es honestidad con el futuro de Colombia; es honestidad con la verdad, la justicia social, penal y restauradora.

La paz de Colombia no es una elección como otras, sino opción de vida con todos y para todos; es un desafío incluir en la legalidad a todos los ciudadanos y en la legitimidad del Estado, a las fuerzas subversivas. Por eso no se puede ser neutral en este caso. Eso es suicida. Esta es la democracia directa, Estado- Ciudadanos, sin la mediación partidista.

El SÍ constitucional a los acuerdos es el comienzo para la reconciliación con todos los alzados en armas y la construcción de acuerdos sociales y políticos que transformen el conflicto social y violento en convivencia pacífica y supervivencia como sociedad civilizada; como economía regularizada con el bien común y el cuidado de la casa común; como Estado no fallido ni mafioso o corrupto, sino garante de la vida, de los derechos y deberes, del bienestar individual y colectivo. Tendremos que enfrentar enormes desafíos. DAR EN FIRME ESTE PASO GOBIERNO-FARC es un gran comienzo.

La Semana por la paz en este mes de septiembre sea entre nosotros y en toda Colombia, el despertar colectivo de la paz ciudadana; más allá de los partidos y sus tesis particulares, a veces ciertamente muy particulares. Como Iglesia Católica seamos sal de esta tierra, luz de este mundo, levadura en esta masa social, CON LA PAZ DE CRISTO JESÚS y nuestra paz colombiana.

 

+Darío de Jesús Monsalve Mejía
Arzobispo de Cali

 


Más en América

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by