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En un artículo del próximo número de Vida Nueva

Setién: «La Iglesia tiene derecho a opinar sobre temas éticos»

Dice que los derechos del nasciturus no dejan de existir aunque el legislador no lo considere persona

20 Ene 2010 - 11:50 CET
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El obispo emérito de San Sebastián, monseñor José María Setién, defendió que los derechos fundamentales del nasciturus no dejan de existir aunque el legislador no lo considere persona en relación al proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo que está en proceso de tramitación parlamentaria.

En el artículo ‘Valoraciones éticas del proyecto de Ley del Aborto‘ del próximo número de la revista Vida Nueva que saldrá a la venta el viernes y al que ha tenido acceso Europa Press, Setién añade que «aceptar lo contrario equivale a entrar por la vía de la inconsistencia jurídica y ética del puro positivismo, cuyo desarrollo deshumanizador no es previsible».

Aunque reconoce la legitimidad del reconocimiento de los derechos de la mujer, el prelado recalca que la afirmación de éstos «no puede ser ajena a la dimensión de alteridad inherente al ser y a la afirmación de tales derechos en relación a personas concretas individuales o en consideración de los bienes que la sociedad ha de tutelar». «No puede ser objeto de un estricto derecho la acción que atenta contra un bien ajeno que es objeto de un derecho prevalente sobre el pretendido derecho a actuar de quien lo viola», añade.

Derecho de la Iglesia a opinar

Por otra parte, reclama que se reconozca a la sociedad en general y a la Iglesia en particular «su derecho a la libertad de pensar y manifestar su opinión y juicio sobre cuestiones y materias éticas, relativas a la convivencia político-social».

«Negar a los creyentes el derecho a la libertad crítica o atribuirlo a un intento antidemocrático de sacralización del poder político, en contra de la sana laicidad que al poder político se le ha de reconocer, equivale a caer en la aberración de un laicismo antirreligioso, contrario a la auténtica democracia», apunta.

En este sentido, acusa a determinados sectores de señalar que la afirmación del carácter personal del nasciturus solo se pueda hacer desde posicionamientos religiosos. Para Setién, hay riesgos en la «relativización del carácter personal del ser humano a juicio del legislador».

Disciplina de partido

Finalmente, el obispo vasco reconoce que en ocasiones la normativa jurídica y las condiciones éticas de las personas dan lugar a veces a situaciones conflictivas. En este caso, se refiere al supuesto caso de un diputado que, por imperativo de su partido, tenga que dar el voto a la aprobación de una Ley que, en conciencia, considera éticamente inaceptable.

En su opinión, la disciplina de partido «no puede menos que arrastrar una grave violencia moral cometida sobre la conciencia de quien es obligado a someterse a las disciplina impuesta». «Algo que los responsables de tal imposición habrán de apreciar y valorar en su justa medida, desde el respeto debido a las conciencias de las personas», concluye.(RD/Ep)

 

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