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En el día del Cristo, el primer viernes de marzo

Cientos de fieles entran en la Iglesia del Jesús de Medinaceli

Decenas de ellos han pasado varios días en la cola

Jesús Bastante 05 Mar 2010 - 11:10 CET
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Tras varios días haciendo cola a la intemperie, los cientos de fieles que aguardaban a la puerta de la Iglesia de Jesús de Medinaceli, en Madrid, pudieron comenzar a entrar en el templo para hacerle sus plegarias y como es habitual en el rito, besarle los pies a la figura del Cristo que hay allí expuesta.

La primera de la cola llevaba nada más y nada menos que doce días en la esperando para poder entrar «a besar al Cristo«, ella que se llama Manoli, junto a otras dos amigas, llevan siendo las primeras de la cola durante varios años seguidos.

En declaraciones a Europa Press, Manoli explicó que llevaba haciendo fila «desde el martes veintitrés de febrero a las once de la noche». «No me he movido para nada, sólo un día porque tenía que ir al médico» «Esta noche entro, beso al Cristo, oigo misa y me voy a mi casa a descansar», apuntó.

«Tengo setenta y dos años y desde hace varios soy la primera en la cola para entrar a la iglesia» yo lo que le pido es «que me de salud para poder venir al año que viene y también le voy a pedir por la gente que está en el paro», sentenció Manoli.

Isabel y sus hermanas llevaban «casi diez días bajo la lluvia y pasando frío» para pedirle a Jesús de Medinaceli que les de «salud y suerte». «Nos hemos estado turnando entre mis hermanas y yo y unas amigas con las que venimos todos los años». «Las noches han sido frías, nos ha llovido y muchas veces hemos tenido que meternos en los bares o en algún coche para que no nos quitaran la vez», afirmó.

Y como es habitual en estas fechas también llegaban fieles desde otro lugares de España, como era el caso de Mariana, la cual venía desde Jaén «para pedirle a Jesús que de salud» y tras ello, volverán a «coger un autobús que vuelva al pueblo ésta misma noche».

Tras varios días de espera y sin que faltaran las riñas por colarse en la fila e incluso la sospecha de que se estaban vendiendo números para guardar la vez, los fieles pudieron por fin entrar a ver al Cristo de Medinaceli y hacerles sus peticiones.

(RD/Ep)

 

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