(Jesús Bastante).-La Universidad Pontificia Comillas celebrará los día 19 a 22 de abril un macro congreso con motivo del Año Sacerdotal. «El ser sacerdotal; fundamentos y dimensiones constitutivas» contará con la presencia, entre otros, de los cardenales Hummes y Vanhoye, y el general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás. Su máximo responsable es Gabino Uribarri, decano de la Facultad de Teología de Comillas, quien en una entrevista a RD subraya la necesidad de recordar que «la figura del sacerdote cumple una función que está muy por encima de su santidad particular»
¿Cómo surge la idea de este congreso?
Cuando tuve noticia de que el Papa iba a convocar un año sacerdotal, enseguida pensé en la conveniencia de organizar un congreso de cierto empaque, empalmando con la tradición fundacional de Comillas. Surgió como un seminario pontificio en 1890 para una formación de calidad de sacerdotes pobres. Empalmando con esta tradición, nos parecía que un Año Sacerdotal merecía la pena tirar un poco la casa por la ventana y organizar algo de cierta categoría, como un reconocimiento a tantos buenos sacerdotes, formados en Comillas, también a sus formadores.
– ¿Están los sacerdotes bien reconocidos en el mundo de hoy?
– Pienso que depende de continentes y de situaciones. La experiencia por ejemplo en América Latina es una figura de prestigio y muy reconocida. En España y los países occidentales, parece que la tendencia es a la baja. No es algo de prestigio: si un chico de 20-22 años le dice a sus padres que quiere ser sacerdote o religioso, lo normal es un disgusto de la familia.
– Ya no es como en la Edad Media, donde el primogénito sea el heredero, el segundo se dedique a guerrear, y el tercero al clero…
– Entre otras cosas, también porque hay pocas familias con tantos hijos
– ¿Qué objetivos crees que debe adoptar la Iglesia de cara a este año sacerdotal?
– Lo que nosotros hemos querido es seguir la pauta que marcó el Papa, una profundización en los aspectos teológicos más nucleares del sacerdocio. Para colaborar de una parte a la revitalización de los sacerdotes y también a una mejor comprensión dentro de la comunidad cristiana sobre qué papel, qué sentido, que puesto, qué importancia tiene el sacerdocio para el conjunto de la Iglesia. No es un ministerio que sea un objetivo en sí mismo, sino un servicio a la Iglesia.
– Dimensión ministerial, jerárquica y doctrinal, los fundamentos del sacerdocio… ¿Se puede ser sacerdote sin dimensión espiritual, doctrinal o ministerial?
– Lo que hemos querido es recoger esas dimensiones constitutivas para dar una visión de conjunto. Lo primero importante es la fundamentación, en la Biblia. Por eso la primera conferencia «La identidad del sacerdote según el Nuevo Testamento», a cargo del Cardenal Albert Vanhoye, apunta en esa dirección. Y luego ver cómo es una figura que tiene una gran riqueza de dimensiones que tiene que poder barajar. La importancia de la dimensión espiritual, pero también la formación para los otros, también se realiza la comunión entro del presbiterio, la formación doctrinal, la vida espiritual… Hay un conjunto de dimensiones, no aspiramos a que el congreso agote todo, pero sí hacer una presentación rica de los distintos aspectos, y cómo se entrelazan y enriquecen unos a otros. El sacerdote es una figura poliédrica en la que conviene que todos los aspectos se conjuguen de manera armónica.
– Al Congreso vienen primerísimos espadas. También a Hummes, a Adolfo Nicolás, a Renzo Fratini, Juan María Uriarte, José Vilaplana, grandes teólogos y expertos en el sacerdocio. ¿Cómo se organiza aun congreso así?
– Pues con mucho trabajo. Lo que hicimos fue crear una pequeña comisión. Le dimos la vuelta a las estructura, qué temas queríamos tocar, y después posibles ponentes. Con bastante tiempo, fuimos consultando a distinta gente en los distintos campos. Ciertamente el plantel de especialistas es de primera categoría.
-¿A quién va dirigido?
– En primer lugar, al sacerdote que quiere estar al día, que quiere apoltronarse, que quiere mejorar, que quiere estar activo en su ministerio, bien formado. Que quiere seguir las orientaciones del Magisterio y de la Iglesia, que está inquieto por su formación, por mejorar en sus líneas pastorales. Esperamos que pueda llegar a muchos sacerdotes, también publicaremos las actas. Estamos calculando entre 150-200 personas que puedan asistir.
– Después del Año Sacerdotal, ¿qué?
– Lo ideal sería que surgirá un impulso de renovación, de alegría por parte de los sacerdotes, y en el conjunto de la comunidad cristiana, de alegría por tener sacerdotes, y deseo de tener más sacerdotes. Que sea un elemento de renovación, de impulso, de toma de conciencia de la importancia de esta figura para el conjunto de la Iglesia.
– ¿Por qué es necesario un sacerdote?
– Es necesario porque dentro de la Iglesia y para el cultivo de la fe, la figura del sacerdote cumple una función que está muy por encima de su santidad particular, y es que nos recuerda a todos que la fe es algo que nosotros recibimos, que es algo que nos viene dado. Eso es lo que, de una manera sacramental, corporaliza el sacerdote. Si sobre eso además es una persona que anima a la comunidad, que la dinamiza, que les une, que predica la palabra, que atiende especialmente a los más desfavorecidos, que favorece los carismas particulares que se dan en la comunidad, es capaz de reunirles y que den lo mejor de sí. Que celebre la fe con gusto… Tanto mejor. Porque cuanto mejores sacerdotes tengamos, la comunidad cristiana crece en alegría y entusiasmo misionero.
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